Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 31 Julio, 2012


Así, ¿quién?

El domingo anterior, 60 Minutes presentó un episodio sobre los niños que crecen sin casa. No sin hogar, tienen padre o madre o ambos. Sin dirección de esas que nosotros damos 100 metros al norte de la esperanza.
Me golpeó. Me movió cada fibra de mi ser. Me obligó a escribir.
Chiquillos.
La nota periodística empieza por crudas realidades para los Estados Unidos, con traducción liberal: “Nunca el desempleo ha sido tan alto por tanto tiempo. Y como resultado, más de dieciséis millones de niños viven en pobreza. El mayor número desde 1962. Lo peor lo sufren aquellos lugares donde la construcción ha colapsado y uno de ellos, es el centro de la Florida (…) Al encontrarnos hace año y medio con familias que estaban sin techo por vez primera, viviendo día a día, vimos como los buses escolares debían alterar sus rutas para poder atender los moteles en que vivían. Hace poco regresamos y nos dimos cuenta que esas familias ya no podían pagar los moteles”.
¿Qué les espera? La realidad que evidencia el programa es la de varias familias viviendo donde sea.
Niños de diferentes edades, blancos, latinos y negros a quienes les avergüenza su realidad, pero que no reniegan de ella. Sus compañeros a su modo, entienden. Como decía Arielle Metzeger de 15 años y una de las personas a las que sigue el programa: “Ok, no es realmente tan vergonzoso. Digo, es solo la vida. Uno hace lo que debe hacer, ¿cierto?”.
Padres que hacen lo (im)posible por seguir adelante, como sea. En aras de no destruir esa familia que la seguridad social seguramente terminará matando.
Los Metzeger son blancos. Viven en un camión de mudanza.
La semana anterior, cientos de chiquillos —la mayoría de bien vivir dirían ahora— se tiraron a las calles para apoyar un proyecto. Un TECHO para mi País. TECHO, ahora, para simplificar el mensaje.
Pedían cualquier contribución para seguir haciendo bien por tantas familias que no tienen nada, el poder contar con un cobijo, un amparo que refugie sus vidas.
TECHO es: “una organización presente en Latinoamérica y el Caribe, que busca superar la situación de pobreza que viven miles de personas en los asentamientos precarios, a través de la acción conjunta de sus pobladores y jóvenes voluntarios.
Con la implementación de un modelo de intervención enfocado en el desarrollo comunitario, TECHO busca, a través de la ejecución de diferentes planes, construir una sociedad justa y sin pobreza, donde todas las personas tengan la oportunidad desarrollar sus capacidades, ejercer y gozar plenamente de sus derechos”.
No es mucho pedir ni tampoco es mucho hacer. Para quienes no han contribuido, ojalá activamente y no solo con plata, el viaje es fantástico. La experiencia también. La satisfacción más. ¡Hay que participar!
Como sé que somos muchos los que ayudamos, retomo esa pieza de 60 minutes. TECHO hace una diferencia y llega a muchos. Sin embargo, debemos vincularnos todos y más.

Pedro Oller