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Sábado, 15 de diciembre de 2018



FORO DE LECTORES


Armas prohibidas para la paz

| Sábado 18 abril, 2009


Armas prohibidas para la paz


“Si Costa Rica es símbolo de algo, es precisamente de que no existe un destino de violencia escrito para nosotros en las estrellas. La vida basada en la democracia, la justicia y la libertad, es posible para las naciones que se atreven a construirla, para las naciones que se atreven a fundar su seguridad sobre la fortaleza de sus instituciones, y no sobre el poderío de sus armas… El desarrollo humano y la democracia fortalecen la paz, el armamentismo y la inseguridad ciudadana la debilitan…El poder de destrucción de los 640 millones de armas pequeñas y livianas que hay en el mundo, en una abrumadora mayoría en manos de civiles, ha probado ser más letal que el de las bombas nucleares, pero sucede en un clima permisivo y de falta de regulación”. Estas son las palabras de nuestro señor presidente Oscar Arias Sánchez, con motivo de la conferencia Paz en las Américas, celebrada el 28 de setiembre de 2008 en la ciudad de Washington D.C.
Bajo el sustento de estas palabras queda muy claro el compromiso que tiene nuestro país en promover el desarrollo enfocado en un concepto de paz, esto como respuesta al aumento de los índices de criminalidad, que para algunos no es más que una errónea percepción de la realidad. Poniendo en duda lo que vemos día a día en los medios de comunicación, nos preguntamos ¿será esto parte de una mala percepción, tan solo una simple ilusión de nuestro subconsciente que se siente atemorizado por unos simples rumores de violencia y agresión?
Por otro lado, ¿son o no las armas la solución a este problema de inseguridad? Retomando lo expresado por nuestro Presidente en su discurso, las armas generan destrucción, y como bien lo dice, han generado más destrucción que las mismas bombas nucleares. Es curioso que a pesar de las constantes campañas impulsadas por el gobierno para promover la paz, no se tome en cuenta que uno de los factores incidentes en relación con la problemática de tenencia legal e ilegal de armas en nuestro país es el sistema permisivo, poco controlado y poco regulado, que deja abiertos muchos portillos facilitando el acceso a estas.
Lo mencionado queda aún más expuesto con ocasión de la adición hecha al reglamento de la Ley de Armas y Explosivos, publicada y puesta en vigencia el pasado 12 de noviembre. Esta reforma les da la posibilidad de uso de armas prohibidas a nuestras autoridades policiales en ocasiones excepcionales, tal y como lo dice el decreto, son ocasiones excepcionales, sin embargo, no menciona qué se debe tomar en cuenta para determinar ese tipo de ocasión, quedando a total discreción del Poder Ejecutivo su uso.
No es contradictorio entonces que nuestra política exterior refleje ante los demás gobiernos un panorama de país que promueve la paz y el no uso de las armas, mientras que, paralelamente, en el interior estamos dotando a nuestros policías de armas potencialmente destructivas y por algo catalogadas como prohibidas. Es aún más preocupante que al consentir el uso de estas armas en nuestro país, estamos también creando un acceso, bajo el pretexto de uso oficial, para el ingreso de armamento sumamente peligroso, expuesto a ser comerciado de manera ilegal.
Seamos conscientes, la paz no se logra con armas de ninguna clase, no ofrezcamos más armas destructivas a nuestros policías, no los convirtamos en agentes propiciadores de violencia, el problema está en el desarrollo humano y en el deterioro de la calidad de vida de las personas, es ahí mismo donde debemos empezar a trabajar para erradicar esta problemática, porque como bien dice el dicho la violencia genera violencia.

Esteban Madrigal Brenes.
Estudiante de derecho de la Universidad Escuela Libre de Derecho