Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 6 Septiembre, 2013

Si nuestra esencia nos define, ¿cuál es verdaderamente la esencia de Costa Rica?


Entre cielo y tierra

Argendora: “marca país”

En una de las zonas más alejadas, recónditas, en el confín del norte, existe un pequeñísimo pueblo que podría ser un genuino ejemplo de nuestra esencia, de lo que tanto han andado buscando como “marca país”.
Entre la zona de La Cruz y Upala, una tierra que ha despertado notoriedad recurrente por los exabruptos del Presidente de Nicaragua, a los 32 kilómetros de una carretera que no es la trocha, existe una comunidad llamada Argendora, que posiblemente sea el poblado más desconocido de Costa Rica.
Visité esta abandonada localidad, donde subsisten unas 200 personas, que son a la vez un claro reflejo de la situación de vida y desarrollo en las zonas más alejadas y desprovistas de nuestro país.
Con los años, los pequeños agricultores oprimidos por la intermediación llegaron al punto de no poder salir adelante con la siembra de frijol, maíz y tiquizque, mientras las exigencias de calidad del CNP terminaban de desmotivarlos.
Vendiendo a precios de hambre y con dificultades para sacar sus productos al mercado, este pueblo tomó la decisión de unirse frente a la miseria. Con enormes limitaciones ha creado la Asociación de Productores de Argendora, una forma para reinventarse a través del turismo rural agropecuario.
Entendiendo que su vida depende de su entorno, esta unión ha servido para enfrentar la caza furtiva, que exterminó a los venados de cola blanca de la zona. Con el desarrollo de criaderos han logrado restituir parcialmente la población de tepezcuintles.
Con las uñas luchan decididamente contra la tala, mientras los vecinos esperan con ansia que el área natural pase de manos del Minae al pueblo, para garantizar acciones más rápidas y efectivas en la protección.
La reserva natural comunitaria contiene senderos que son el mayor atractivo ecoturístico, con pozas, cascadas, y un sitio espectacular para la observación de aves y animales.
Gracias a una donación del gobierno de Andalucía, en noviembre los pobladores esperan concluir las obras de un salón multipropósito, donde habrá un rancho soda que expondrá la comida típica de la zona, además de habitaciones para huéspedes del pueblo.
Hoy Argendora no es más que el ejemplo de una comunidad alejada que ha aprendido a defenderse sola y a cuidar su patrimonio natural, el cual representa su futuro, su economía y su posibilidad de subsistir con mayor dignidad. Esta es su esencia, lo que una vez fue Costa Rica y que debería ser hoy nuestra “marca país”.

Luis Alberto Muñoz Madriz