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COLUMNISTAS


Aprovechar el cambio tecnológico para la justicia social

Miguel Angel Rodríguez [email protected] | Lunes 27 noviembre, 2017


Disyuntivas

Aprovechar el cambio tecnológico para la justicia social

Con la focalización de los programas de ayuda social el gobierno ha logrado reducir la pobreza, sobre todo la pobreza extrema. Pero apenas estamos en los niveles alcanzados a principios de la década de los 90, y el resultado es frágil pues depende de una inversión pública social sustentada cada vez más en endeudamiento.

El Informe del Estado de la Nación 2017 entregado hace pocos días señala en su “Mensaje Clave”: “En 2016 e inicios del 2017, los resultados económicos y sociales fueron, en el balance, positivos pero frágiles, pues no atenuaron la desconexión estructural entre producción y empleo, y en gran medida se explican por el impacto de la “inversión social pública”.

La encuesta continua de empleo del tercer trimestre de este año confirma el aumento de la población economía activa (PEA) que se ha dado desde el primer trimestre de 2017. Esa es una buena notica, pues de 2011 a 2016 sufrimos una importante contracción de la fuerza laboral y del número de personas ocupadas. Pero aun con ese avance, la PEA y el número de ocupados son muy similares a los del tercer trimestre de 2014 y 2015 a pesar de un importante crecimiento de la población de 15 años y más. Además, en esa última medición del empleo, la tasa de desempleo permanece en los muy altos niveles de esta década (9,4%) y el crecimiento se da principalmente en el empleo informal (de 2011 a 2017 la tasa promedio anual de crecimiento de la ocupación total es del 2% mientras la de empleos informales es de un 5%)

Esas condiciones hacen evidente que para reducir la pobreza y la desigualdad es necesario generar más empleo formal, pues así se eliminaría la fragilidad del progreso alcanzado.

El problema se agrava porque parte de esa “desconexión estructural entre producción y empleo” de la cual nos habla el Informe del Estado de la Nación, surge porque la oferta laboral es dinámica en puestos con habilidades técnicas y científicas tanto a nivel de graduados universitarios como de trabajadores con calificaciones medias, y el desempleo se da en personas sin esas condiciones.

El desarrollo de la automatización, la robotización y la inteligencia artificial vuelve aún más imperiosa la necesidad de graduar más universitarios en carreras técnicas y científicas, y de intensificar y mejorar sustancialmente los cursos del INA, las capacitaciones laborales del sector privado y la enseñanza vocacional del ciclo diversificado. Solo así lograríamos en el mediano plazo generar que más personas tengan buenos empleos. Para lo inmediato debemos multiplicar buenos programas de reentrenamiento para trabajadores con poca capacitación y desempleados. El aumento del capital humano tecnológico es fundamental para lograr justicia social.

Con el cambio tecnológico las habilidades digitales se han convertido en una necesidad para el progreso de las personas y las empresas. De aquí la necesidad de redoblar los esfuerzos para aumentar la cantidad y calidad de las capacitaciones para trabajadores, la matrícula en colegios técnicos y el número de graduados del INA en actividades relevantes.

De la innovación y creatividad que logremos desarrollar en estos campos depende en mucho la posibilidad de aprovechar el progreso tecnológico para la justicia social.


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