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NOTA DE TANO


“Antes que tenista, soy una mujer negra”

Gaetano Pandolfo gpandolfo@larepublica.net | Lunes 08 marzo, 2021

Naomi Osaka, nueva reina del tenis femenino

Naomi Osaka, nació el 16 de octubre de 1997 y es hoy la deportista que más dinero gana en el mundo.

Casi 130 millones de japoneses la idolatran y ella aún, no habla su idioma.

En su momento fue la tenista número uno del planeta, por ahí se dio unas vacaciones inapropiadas en las que estuvo a punto de perder la vida en las islas caribeñas de Turcos y Caicos mientras practicaba el “paddle surf”, al ser arrastrada por el mar y caer en zona de tiburones, de donde la rescató su hermana Mary.

Pero rápido volvió al circuito y recién se coronó campeona del Abierto de Australia, su cuarto Grand Slam, que la proyecta como lógica sucesora del reinado que pronto abandonará Serena Williams.

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Osaka tiene detrás una historia jugosa. Hija de un haitiano y una japonesa que emigraron del país asiático a los Estados Unidos por racismo cuando la niña solo tenía tres años, se ha erigido en una convencida activista. “Antes que tenista soy una mujer negra”, ha dicho más de una vez. Tras el asesinato de George Floyd a cargo de un policía, se desplazó a Minneápolis para unirse a las marchas de protesta y luego alzó la voz con un artículo en la revista Esquire.

Desde el prisma económico, la multinacional IMG ha conseguido elevarla a los altares, hasta el punto de que el último informe de la revista Forbes reveló que actualmente es la deportista mejor pagada del planeta. Con unos ingresos de 34,2 millones anuales, supera en 1,4 a Williams.

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Time también la incluyó en su lista anual de las cien personas más influyentes del mundo en 2019 y 2020.

Naomi es todo un filón, especialmente entre los más jóvenes. Sus asesores han diseñado un sofisticado entramado de sponsorización asociándola con un estilo y unas marcas que atraen a la generación Z. Su timidez, su forma clara de pronunciarse, ser multiétnica y su frescura son tirón inigualable hoy día, conforme crece su marca y también su dimensión como tenista.

“El tenis femenino tiene una nueva reina. Es carismática, apenas tiene debilidades y puede mejorar. Juega como lo hacen las campeonas”, sentenció la belga Justine Henin, ganadora de siete grandes.

“Quería ser la primera japonesa en ganar un Grand Slam, esa era mi meta cuando empecé; luego aparecieron otras barreras que romper y ahora siento que el propósito de mi viaje es diferente”, dijo la tenista quien actualmente mantiene una relación sentimental con el rapero estadounidense Cordae.

gpandolfo@larepublica.net

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