Francisco Villalobos

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Martes 11 Enero, 2011


A las puertas de asumir la Dirección General de Tributación


Es esta mi primera y última participación como columnista de este diario para 2011. Primero, agradecer a Luis, Fred y Rosemary y luego a los lectores que han tenido la gentileza de leer mis comentarios y reflexiones y aún más de compartir las suyas. En los próximos días asumiré la DGT para, junto a un grupo de costarricenses comprometidos con el desarrollo y el crecimiento sano de nuestra economía, trabajar en un problema que nos aqueja y que afectará la vida de las actuales y las futuras generaciones: el déficit fiscal.
Ese grave problema que nos ha crecido sobre la espalda de los empresarios y trabajadores y sobre el que ya yo había alertado cuando ni me pasaba por la cabeza esta oportunidad laboral, es un problema porque no podemos seguir financiando los presupuestos nacionales con tanta deuda (44%). Todos tenemos diferentes visiones de cómo afrontar el problema del déficit pero todos coincidimos en que solo hay dos ingredientes para cualquier receta: bajar el gasto o aumentar el ingreso, con combinaciones posibles entre ambas premisas.
Se avecinan semanas donde se insistirá en la importancia de mejorar la recaudación. Ya les contaré yo, eventualmente si es tan fácil hacerlo como decirlo. Dicho esto, me comprometo a poner alma vida y corazón en esta importante tarea. Igualmente creo que es hora y estamos listos como país para cambiar aspectos importantes de nuestro impuesto sobre las ventas pero por encima de todo, de nuestro impuesto sobre la renta para que no se quede ningún tipo de capacidad económica sin contribuir, ni deuda sin cobrar, ni ciudadano sin ser parte de la solución. Junto al necesario crecimiento de la economía, hace falta que todos sin excepción revisemos la forma en que declaramos y contribuimos y es nuestra obligación desde el Ministerio de Hacienda, proteger y ayudar a los que pagan y contribuyen debidamente, a hacerlo más fácil y sin contratiempos y a disuadir a los que no lo hacen, persiguiendo a los que se esconden y a los que abusan del sistema aprovechando las bondades de nuestra democracia y nuestra economía y que se rehúsan a contribuir por un país más justo, más solidario y más eficiente. Gracias a ustedes, amables lectores y espero en Dios, tener la fuerza y el discernimiento para tomar las decisiones correctas en beneficio del bienestar para el mayor número.

Francisco Villalobos