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¿Qué ocurrió ayer?

Iris Zamora iriszamora4@gmail.com | Lunes 03 febrero, 2014


Si se prolongara por dos meses más este proceso, sería la segunda ocasión en que regresaríamos a las urnas para decidir quién será nuestro gobernante


¿Qué ocurrió ayer?

Esta columna ha sido entregada antes de que los costarricenses hayamos ido a ese idealizado ritual: nuestras elecciones cada cuatro años.
Ignoro si a esta hora tenemos Presidente electo, o si se prolongará por dos meses más este proceso. De ser así, sería la segunda ocasión en que regresaremos a las urnas para decidir quién será nuestro gobernante.
Y si las tendencias de los estudios de opinión se cumplieron, podría ser que un Araya volvería a una segunda ronda. Me queda comentar algunos hechos de esta campaña electoral —no mencionaré las redes sociales—, que calificamos de “inédita”.
Hace tiempo son inéditas. Inédita fue la del 90, cuando el hijo del Dr. Calderón Guardia se convirtió en Presidente, 50 años después que el Dr. En el 94, el hijo de José Figueres Ferrer, 50 años después que su padre. Fue inédita en 2002, cuando tuvimos segunda ronda. En 2006, un ex Presidente es reelecto, luego de una resolución de la Sala Constitucional que declaró inconstitucional la reforma que prohibía la reelección Presidencial. También fue inédita, en 2010, cuando una mujer quedó electa Presidenta de la República.
Por Primera Vez. Los candidatos superaron a sus partidos. El paradigma de la publicidad electoral inició su decadencia. Fue el final de las Plazas Públicas. Los debates han tenido una preeminencia nunca antes ocurrida. Un candidato de izquierda tiene un ascenso extraordinario, logrando posicionarse, desde dos meses antes de las elecciones, en un empate técnico en el primer lugar, según todos los estudios de opinión.
Las encuestas se convirtieron en protagonistas. Aplicadas en momentos casi similares, arrojaron datos muy diferentes. Empresas transnacionales y un grupo empresarial costarricense, intentaron orientar el voto de sus trabajadores… Frente a este grave hecho, el TSE reaccionó débilmente, con un par de medidas cautelares, sin aplicar sanciones. No aparece la lista de diputados en las papeletas aduciendo falta de espacio.
Un candidato electo con un 82%, en una convención abierta, de un partido político tradicional, renuncia a tres meses de las elecciones; aun cuando las encuestas le ubicaban en un segundo lugar con una intención de voto del 20%. Denuncias e investigaciones sacaron de las papeletas a candidatos a diputados de varios partidos, otros fueron excluidos de sus Asambleas Nacionales, pero continúan en lista.
El candidato oficial no recibió el apoyo entusiasta de un Premio Nobel, que milita en el mismo partido político. Situación similar vivió su hermano 12 años atrás.
Un periódico tradicional decide no publicar la última encuesta contratada. Provocando todo tipo de especulación.
Por primera vez, un joven de 36 años, un profesor universitario, un ingeniero agrónomo o un candidato que lo ha intentado por cuarta vez pudo ser electo Presidente de la República.
El aborto, el matrimonio gay, se convirtieron en temas de campaña electoral. La palabra comunista, fue sinónimo de miedo, y el continuismo de peligro…
Esta historia, ¿continuará?

Iris Zamora

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