Claudio Alpízar

Claudio Alpízar

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Jueves 20 Marzo, 2014

Comprendieron los estrategas de L.G. Solís que el tema fundamental de la campaña era el cambio, pero un cambio también en la forma de hacer política


¿Por qué ganará el PAC?  

Mis diez razones por las cuales pienso que el PAC ganará las elecciones 2014:
1. Luis G. Solís. Candidato novedoso y comprometido, no dependió de los recursos que tenía el partido, luchó contra dificultades, divisiones y fundamentalismos del PAC, sabedor de que en política electoral la ciencia está en sumar y no generar guetos de poder.
2. Jugó limpio. El candidato fue elegante y cálido, pero directo y pujante en su crítica a los contrincantes. Oportunamente supo desligarse de una relación de exceso de compatibilidad con el Frente Amplio, que en buena parte de la campaña le hizo daño.
3. Estrategia sostenida. Comprendieron sus estrategas que el tema fundamental de la campaña era el cambio, pero no el simple cambio de un partido por otro, sino un cambio en la forma de hacer política, de proponer y de luchar contra el adversario.
4. Política electoral con pocos recursos. El fundador del partido —Otón Solís— pregonó e incentivó por años hacerla con pocos recursos, con el voluntariado y la disciplina partidaria como foco principal, así maximizó y racionalizó los pocos recursos que tenían.
5. Jugó en el centro. La aparición del Frente Amplio y la migración a este de una buena cantidad de “paquistas” más radicales en su ideología, permitió ubicar al partido en el centro, con un candidato de centro y verse más potable ante el electorado nacional.
6. Solís nunca renegó de su pasado PLN. Expuso su pasado político en perspectiva para lo bueno y para la crítica, atacó la pérdida de horizonte del PLN pero nunca personalizó sus ataques. Mantuvo la estima y el respeto por sus antiguos compañeros, y posiblemente —en una importante cantidad— la intención de votos de liberacionistas autocríticos.
7. Archivó el viejo librillo de hacer política. El PAC y L.G. Solís hicieron una campaña bien escalonada, primero pensando en sacar la figura del candidato del desconocimiento, sabedores que siendo este un hombre inteligente, sencillo, con buen verbo y sin poses demagógicas tendría espacio para el reconocimiento posterior, lo que a la postre sucedió.
8. Sumó del disgusto ciudadano. L.G. Solís representó un “outsider” político, su paso fugaz en tercera o cuarta línea en gobiernos pasados no le pasó factura. Logró ser visto como una figura novedosa, se mantuvo por buen tiempo como el Plan B de varios en su intención de voto. Los debates y el marketing político le ayudaron a incentivar la buena percepción.
9. Candidato débil en el PLN. Tuvo en el oficialismo a un candidato cargado en recursos económicos, pero muy débil en propuestas y discursos, acartonado, dubitativo en su marketing político —tres empresas publicitarias— inseguro en los debates, sin formación intelectual, sin convicción y ambición por la Presidencia, tanto que a las primeras dificultades de la campaña optó por “tirar la toalla”.
10. Gobierno Laura Chinchilla. Por mucho no es la mejor carta de presentación para el oficialismo y para la continuidad del PLN en el Poder Ejecutivo; la ciudadanía la castiga con el calificativo de uno de los gobiernos más malos de los últimos tiempos. Por supuesto, este era un “equipaje” pesado de cargar.

Claudio Alpízar Otoya