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Empeora acceso al agua para consumo
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Falta del líquido es más sensible en Oeste de San José y en Guanacaste

Si está acostumbrado a abrir la llave y tener agua a cualquier hora, puede que pronto deba adaptar sus hábitos a una perspectiva de falta del líquido.
El crecimiento de la demanda de agua potable superó la oferta existente, y con una inversión que es insuficiente, el país enfrenta un panorama de desabastecimiento.

Por eso, la lista de rechazos de solicitudes de conexión de agua aumentó en el Oeste del Area Metropolitana y en Guanacaste, al punto que implica un freno inmediato al desarrollo inmobiliario, comercial y a las mismas oportunidades de bienestar de sus pobladores.
El panorama de suministro se complicó en los últimos cuatro años, por las 20 mil nuevas solicitudes de servicio anuales; en ese mismo plazo, se han rechazado más de 11 mil porque no existe disponibilidad de conexión para acceder al líquido.
Hay un atraso de $300 millones en los sistemas de abastecimiento y un requerimiento de $600 millones en las próximas dos décadas.
La salida a este estancamiento es invertir más dinero en el suministro del recurso hídrico.
Sin embargo, el sector público no tiene la capacidad financiera ni de ejecución para invertir.
En los últimos cuatro años solo ha utilizado $100 millones de los casi $250 millones disponibles.
Las empresas estatales apuestan por un aumento en la tarifa que les genere más recursos para inversión.
Además de que han establecido créditos externos para fondear los desarrollos.
La expectativa gubernamental es destinar $480 millones en el desarrollo de nueva infraestructura hasta 2016.
En el país, más de 600 mil abonados reciben el servicio de abastecimiento de una empresa pública, municipalidad y acueductos comunales.
El resultado del rezago para quienes dependen del servicio público es más evidente en el centro y Oeste del Area Metropolitana, junto con Guanacaste; denominados como rojos por su necesidad de agua.
En tanto, en 2011 hubo un empeoramiento en el acceso para consumo humano. Eso afectó más a los cantones en expansión económica como Santa Ana, Escazú y Mora, muestra un estudio de Acueductos y Alcantarillados (AyA).
El Gobierno reconoce que tiene un déficit de infraestructura en el suministro, que significa un riesgo para el abastecimiento.
Incluso hay regiones en las que se aplican racionamientos porque no se puede abastecer a la población afectando la salud pública.
En algunos de los casos en que ocurren los cortes, el servicio es brindado por acueductos comunales y municipalidades.
La zona costera del Pacífico y los cantones más poblados del Valle Central son los que enfrentarán más riesgo.
Las consecuencias son el freno económico en algunas zonas.
El auge residencial y empresarial frente a la falta de inversión en la red de transporte del líquido es el problema de los desarrolladores, cuya principal queja es que sufren muchos atrasos en iniciativas por falta de agua.
Hay proyectos en que la inversión requerida en la red hídrica es tan alta, que el mismo desarrollador debe costearla porque el ente público no puede.
Ante la falta de respuesta, los empresarios y familias optan por el autoabastecimiento como salida.
Actualmente hay más de 5 mil concesiones otorgadas para perforación de pozos para consumo humano.
Al menos la mitad de estos permisos se dieron en Guanacaste y en el Area Metropolitana.
Por eso, para solventar la falta de financiamiento a futuro, el Gobierno promueve la participación de empresas privadas.
En Guanacaste es donde se ha utilizado más el sistema de codesarrollo de agua potable.
En el cantón de Carrillo, el acueducto que abastece 24 proyectos inmobiliarios fue hecho por los desarrolladores, pero la operación y administración del sistema está a cargo de Acueductos.
Sin embargo, la solución no siempre es accesible porque la perforación de un pozo —por ejemplo— a veces enfrenta trabas legales para realizar las obras.
La salida deseada a este estancamiento es invertir más dinero en el suministro del recurso hídrico.
Sin embargo, el sector público no tiene la capacidad financiera ni de ejecución para invertir.
Asimismo, el pago de las concesiones de explotación de fuentes de agua debería pasar del actual sistema de canon a uno en el que el beneficiario del bien público pague por lo que consume.

Oscar Rodríguez
[email protected]

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