Iris Zamora

Iris Zamora

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Lunes 30 Junio, 2014

… si dejamos en off la TV, encontramos un mensaje personal, colectivo…


Magia, el mono 100…

Cuando escribo esta columna, Costa Rica no ha jugado aún contra Grecia. La euforia nos hace soñar con ganarle, a un Campeón de la Champeon League.
Ignoro si pasamos a “cuartos”, si el árbitro no pitó algún penal, anuló algún gol, expulsó a tres jugadores, o los 23, más el cuerpo técnico, fueron llevados a doping… tampoco sé, si el júbilo por “el pase”, provocó un infarto masivo, que colapsó los hospitales nacionales, en fin es difícil adivinar a 72 horas de un mágico juego.
Es que, todo este torneo es mágico. Hubo magia para que los Federativos tan medrosos como suelen ser frente a la gran prensa deportiva, no se dejaran seducir por los quita y pone entrenadores a su gusto y medida.
Hubo magia en Pinto, que logró silenciar con trabajo y estrategia, a esos detractores tradicionales, que se burlaban descaradamente en los programas deportivos, porque él dijera “mirar” en vez de ver, que enfurecidos le llamaban “jupón”, por convocar, una y otra vez a Díaz, o a Duarte, quien “solo tiene algunos minutos en el proceso” contradictorio le dijeron; por llevar a Ureña, “porque no juega en Rusia”… Sí, fue mágico resistir a esos “alineadores expertos”, con el micrófono.
¿Qué ha ocurrido en Brasil, más allá del orgullo de ver clasificar a los que daban por muertos, “expertos” nacionales e internacionales?
Seguramente el trabajo, la disciplina, el diseño de la estrategia, el estudio de jugadores propios y ajenos, de los sistemas de juegos de las selecciones rivales, la formación académica.
Seguramente las incontables horas frente a los textos, videos, las reiteradas prácticas, enojos, alegrías, seguramente la lealtad de sus familias; todo ello debió contar para que el Entrenador Pinto, sus asistentes y muchachos hayan dado el espectáculo mostrado en la Copa del Mundo…
… pero hay algo más, algo que une a este grupo de jugadores, a este pueblo, a ese entrenador… hay algo más. No sé qué es, pero intuyo que se trata de un punto de inflexión, que nos autoconvoca a escudriñar, mas allá de lo obvio, no para desdeñar, sino para aprender.
Algunos escriben de la resonancia de los campos morfogenéticos, también de la teoría del mono 100… lo cierto es que vivimos una época de liberación interior, que no es exclusiva de los jugadores, sino también de una ciudadanía que amanece apenas, pero que atisba, esa revolución que pasa por el mundo interior de cada quien.
En Brasil lo hemos visto, nuestros jugadores (ahora son nuestros, antes eran de Pinto) han hecho visible, lo que está pasando en esta sociedad que se desata poco a poco de los miedos, a pesar del poder anclado a paradigmas que funcionan poco, hoy.
Algunos sugieren que fue jugar con diez pulgadas de nieve… ¿Fue ese el disparador en el caso de la Sele? No lo sé, pero algo ocurrió.
La seguridad con la que juega Giancarlo, la explosividad de Joel, el vuelo de Navas, la cabeza de Bryan, las corridas por las bandas de Díaz o Gamboa… si dejamos en off la TV, encontramos un mensaje personal, colectivo…
 

Iris Zamora