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Golpeará consumo de hogares medios y bajos
Lo malo y lo bueno: nuevos impuestos
Pone a tributar a profesionales liberales

Para unos, lo malo del paquete de nuevos tributos es que afectaría a las familias pobres, encarecería los créditos y alejaría la inversión.
Mientras para otros, lo bueno es que pone a tributar a los profesionales liberales y da un leve alivio a las finanzas públicas.
Para los detractores, el nuevo impuesto al Valor Agregado (IVA) golpearía los hogares de ingresos medios y bajos.
La razón es que estos hogares utilizan casi la totalidad de su presupuesto para consumo.
El IVA modifica el actual tributo sobre las ventas y pasa el porcentaje de cobro de un 13% a un 14%.
Además, tasaría el agua, la electricidad y el alquiler de viviendas, por encima de ciertos límites.
También las personas pagarían el impuesto al utilizar servicios especiales, por ejemplo salones de belleza y notariado.
El efecto del IVA es que haría crecer la inflación y reduciría el consumo de personas y empresas durante los primeros años de su aplicación.
Por cierto, el proyecto encarecería el crédito debido al nuevo tributo de hasta un 3% a empréstitos extranjeros.
El gravamen sería una carga adicional a la actual retención del 15% que impuso el Banco Central a los créditos extranjeros de corto plazo.
Los bancos acostumbran establecer empréstitos con entidades financieras internacionales para obtener liquidez y financiar su cartera crediticia en el país.
Con ambas medidas el Estado busca atacar la especulación de los capitales golondrina.
Sin embargo, la banca critica que también sean gravadas las instituciones financieras domiciliadas en el país.
Para hacer frente a estas cargas el mecanismo que tienen los bancos es aumentar la tasa de interés por el dinero que presta a sus clientes.
Por otro lado, en zonas francas, la propuesta busca que las multinacionales paguen un 15% de renta y bienes inmuebles, pero solo las que operen después de 2015.
Las ya instaladas y las que ingresen antes de esta fecha quedarán exoneradas del pago.
“En zonas francas es una señal de inseguridad. Incorporar nuevos tributos podría echar por la borda el trabajo de atraer nuevas inversiones”, dijo Manuel H. Rodríguez, presidente de la Unión de Cámaras Empresariales.
El temor de este sector es que esta medida desincentive el ingreso de compañías multinacionales, pues estas se instalan aquí por los incentivos fiscales.
Por otra parte, los defensores del plan fiscal afirman que aliviaría las finanzas estatales.
La estimación del Ministerio de Hacienda es que los nuevos impuestos representarían un 1,5% de la producción nacional.
La expectativa de recaudación es menor en un punto porcentual a la propuesta inicial.
“La recaudación aumentará hasta un 1,8% de la recaudación a partir del segundo año de aplicado el proyecto”, explicó Fernando Herrero, ministro de Hacienda.
Para evitar rechazos al proyecto, sectores como el de salud y la educación privada tendrán un IVA reducido.
Además de que gravaría los servicios de los profesionales liberales, ahora exentos.
Pero a nivel fiscal, significaría casi tres cuartas partes de la recaudación del plan fiscal.
Por otro lado, se crearían gravámenes sobre la renta de personas de ingresos altos.
La estimación es que el 74% de los recursos sería aportado por las personas de más altos ingresos.
Además quedan exoneradas las empresas públicas que no están en competencia.
Al igual que asociaciones solidaristas y grupos del Magisterio Nacional.
Oscar Rodríguez
[email protected]

Colaboró Bernal Rodríguez
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