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Hacia la parálisis por el análisis 

Muchas organizaciones dejan de tomar decisiones importantes por un temor desmedido a las consecuencias   

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Hoy vamos a referirnos a esa especie de enfermedad que sufren personas y organizaciones por la que, de tanto pensar y pensar las cosas, estudiar y sopesar sus consecuencias, medir y calibrar los riesgos, no toman ninguna decisión importante.  Es la paralización que sufren muchos gerentes y no pocas organizaciones a la hora de tomar decisiones por un temor desmedido a sus consecuencias. ¿Cuántos hemos sufrido una situación así? ¿Cuántos hemos provocado o nos hemos dejado arrastrar por esta parálisis? Descubramos las causas, entendamos, y lleguemos a comprender, la magnitud de este gran virus. Una primera causa de este síndrome suele ser la existencia de una estructura y una organización muy burocráticas en definición de puestos, responsabilidades, funciones, normas procedimientos, entre otros.  Esa gran losa que representa el exceso de reglamentos, de efectivos y de burocracia es la puerta de entrada ideal para la falta de toma de decisiones. Cuesta tanto mover una maquinaria de este tamaño, que al final nadie se atreve a plantear un cambio de dirección o un proyecto ambicioso. La segunda causa puede ser exactamente la contraria: que la organización esté muy poco estructurada y que cada uno vaya por libre en función de su capacidad de supervivencia.  La sola idea de adentrarse en esa jungla de relaciones interpersonales, de grupos espontáneos, de normas tácitas, del premio es para el que se mueve primero o para el que se relaciona mejor, puede llegar a convertirse en un magnífico elemento paralizante. Si en el caso anterior el virus agarraba por el aburrimiento, aquí se mete por el miedo; simple y llanamente, el miedo se apodera de uno y le hace pensarse dos y tres y cuatro veces las cosas antes de mover un dedo. En cualquier caso las consecuencias de la falta de toma de decisiones y, por ende, de no acometer cambios o iniciar proyectos importantes son dramáticas. La globalización permite que muchas personas tengan acceso a la misma información, de forma que una idea brillante prácticamente no tiene opción de no ser descubierta por un competidor.  Así, si nuestra organización demora demasiado en poner en el mercado un producto o servicio que pueda dar una ventaja competitiva, otros lo harán y la ventaja se esfumará. En el mundo de la tecnología hemos visto muchos ejemplos en los últimos años de organizaciones que, bajo una premisa de liderazgo, desdeñaron desarrollar nuevos productos. Como consecuencia perdieron, no solo su posición privilegiada, sino incluso su viabilidad.  Otra consecuencia grave consiste en que la toma de decisiones deja de tener sentido cuando la información y las premisas han variado debido al tiempo que transcurrió entre el análisis inicial y el actual. 

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Editora Melissa González
Francisco Avilés

Socio-director Cross&Grow

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