Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 7 Marzo, 2012


Hablando Claro


La Constitución dice lo que la Sala dice que dice.
La contundente frase se le atribuye a don Rodolfo Piza Escalante (qdDg). Tenía sobrado conocimiento. No solo integró desde su creación y presidió luego hasta su muerte la Sala IV, sino que fue uno de los principales artífices de la hoy vilipendiada Ley de Jurisdicción Constitucional. Dicen los estudiosos de la materia que los diputados que 22 años atrás la promulgaron nunca pudieron dimensionar el enorme impacto que ella tendría, no solo en el ordenamiento jurídico sino en la convivencia social y política toda de la Patria.
Es lugar común decir que la Sala IV ha sido la más profunda remodelación que ha sufrido la arquitectura del Estado costarricense en las últimas décadas. Y desde el inicio supuso una enorme cantidad de atribuciones, funciones y responsabilidades que rápidamente dejaron ver (nos pasa prácticamente con el 100% de nuestras leyes) que la Jurisdicción debía ser reformada. Pero eso nunca ha sucedido porque los intereses de unos y otros no permiten abordar seriamente el tema. Lo cierto es que conforme pasó el tiempo y nuestros derechos se asentaron en el fácil acceso y los resultados de la práctica ciudadana de acudir al alto tribunal para garantizar protecciones y servicios, la Sala se volvió un eje dinamizador de la gestión institucional administrativa, por un lado, y por otro, se convirtió en una especie de Senado con poder de veto parlamentario; ocasionando frecuentes fricciones entre Cuesta de Moras y la Plaza de la Justicia
Muchas veces esta semana encontramos a los diputados lanzando diatribas contra la Sala Constitucional porque (palabras más, palabras menos) se mete en todo, se excede en sus competencias, invade los campos de acción del Primer Poder, y ahora como si todo ello fuera poco pretende ponerle cortapisas al Ejecutivo al ordenarle no firmar la Ley de Control del Tabaco que los legisladores aprobaron por contundente mayoría de 45 votos a dos.
Es materia de interpretación abogadil si los Magistrados se extralimitaron o no en sus potestades. Y ya se sabe que si hay dos abogados habrá tres criterios.
De lo que no queda la menor duda es de lo que mi buen amigo Marco Feoli plantea en su artículo “Hipocresía Constitucional” (acceder en www.hablandoclarocr.com) respecto de que los legisladores no tienen razón de quejarse e insultar a quienes una que sí y otra también le trasladan la responsabilidad de sus decisiones con consultas facultativas de constitucionalidad que solo pretenden convertirse en una piedra en la ya de por sí quebrantada vía de la tramitación legislativa.
Y para quedar más claros dice no hace falta sino constatar que aquel diputado que clama por reformar la ley de Jurisdicción luego acciona para que los Magistrados detengan el paquete fiscal. O agrego yo los que quisieron quedar bien con todo el mundo, primero consultan la Ley de Control del Tabaco a la Sala y una hora después votan afirmativamente el proyecto. Hipocresía es el calificativo que utiliza mi amigo. Es el correcto.

Vilma Ibarra