En un bosque de la China…
Las relaciones con China se han vuelto un bosque espeso en que nos vemos muy perdidos por obviar nuestras fortalezas
Las relaciones con China se han vuelto un bosque espeso en que nos vemos muy perdidos por obviar nuestras fortalezas
…Costa Rica se perdió. La decisión tomada (2007) de establecer relaciones con la República Popular China fue una decisión acertada, no tener relaciones diplomáticas con la segunda potencia del mundo solo cabría en el libro de las torpezas geopolíticas. Taiwán no existe formalmente para la ONU.
China no busca expandir su territorio. Definen su mapa histórico con su parte continental más Hong Kong, Macao, Taiwán y otros islotes. A la muerte de Mao y el ascenso de Deng Xioping se da un proceso planificado para “salir” al mundo con determinación y fuerza, lo que hoy vemos. Iniciaron antes (1979) que la URSS su perestroika —apertura económica— pero no hicieron glasnost —transparencia política— que motivo la desintegración soviética; así el partido único chino mantiene el poder nacional y la poca transparencia en sus actos.
En nuestra relación con Taiwán o China ha predominado la fea “estrategia” de “billetera mata galán”. Ellos dan lo que les sobra —dinero— y nosotros lo que nos falta en ocasiones —dignidad— en las relaciones diplomáticas. Nuestro gobernantes que tanto predican que al ciudadano se le debe dar la caña de pescar y no el pescado, en su accionar internacional se contradicen.
Costa Rica no tiene dinero, pero tiene un “know how” que muchas naciones desearían: credibilidad, democracia, paz, ubicación geográfica y su gente. Conocimiento que en pocas ocasiones se utiliza para definir una estrategia internacional que ayude a no flexionar las rodillas ante unos cuantos billetes.
Nuestros empresarios han demostrado sus capacidades de comercialización en un mundo globalizado y competitivo, enfrentado a enemigos internos como la desarticulada estructura estatal y a partidos políticos con líderes retrógrados. Este “know how” debe ser complementado con un “know who”, que nos oriente con quienes y como debemos establecer nuestras relaciones internacionales, para que no sean impropias en cuando a interés y dignidad.
La donación del Estadio Nacional fue válida como un monumento al establecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones, un toma y daca por el espaldarazo que les dimos a nivel latinoamericano. Pero a partir de ese momento todos los intercambios han estado permeados de dudas y cuestionamientos, generando mucho ruido a la relación.
Costa Rica no es una nación impedida ni castrada, mucho menos un país mudo o ciego ante lo que acontece en el orbe. Empero, son nuestros gobernantes quienes con un liderazgo claro, duro y directo deben despertar esa sensibilidad de credibilidad y capacidad que se durmió.
Una nación que con esfuerzo y dedicación es un país de renta media, no puede ni debe seguir estirando la palma de la mano para pedir, no importa a quien; pues de repente quienes nos dan podrían extendernos su mano para besarla.
Los préstamos se pagan con intereses, eso todos lo sabemos, las donaciones con favores y se ven mal. Las relaciones con China se han vuelto un bosque espeso y denso en que nos vemos muy perdidos por obviar nuestras fortalezas. Agregaría, como dice aquel adagio, que “la mujer del César no solo debe serlo, sino parecerlo”.
Claudio Alpízar Otoya
Politólogo