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Miércoles 4 Junio, 2014

El Gobierno debe tomar medidas educativas, sociales, y de sensibilización, para eliminar cualquier discriminación hacia las minorías sexuales


Bandera de la diversidad en Zapote

El presidente de Costa Rica Luis Guillermo Solís ondeó junto a la bandera nacional, la de la diversidad, en conmemoración del día Mundial contra la Discriminación por la Orientación Sexual.
Esto supone que nuestra realidad social ha cambiado profundamente en los últimos tiempos; y las familias también. La sociedad y las leyes han ido, poco a poco ampliando ese concepto y asumiendo nuevas realidades familiares, entre ellas las homo-parentales.
Según sus promotores es imprescindible el reconocimiento legal del matrimonio civil entre personas del mismo sexo; porque con este derecho lesbianas y gais serán definitivamente iguales ante la ley, recibiendo el mismo trato y protección, que tienen las familias formadas por una mujer y un hombre.
En Costa Rica, lesbianas y gais son, hasta ahora, ciudadanas y ciudadanos con todas las obligaciones pero no con todos los derechos; se les ha negado la posibilidad de contraer matrimonio civil y con ello poder acceder a toda una serie de derechos que sí tienen las parejas heterosexuales cuando se casan, como por ejemplo, acceder a una pensión en caso de muerte de su pareja, la cobertura de la seguridad social, y el derecho de nacionalidad si su pareja es extranjera, entre otras cosas.
No obstante, las lesbianas y los homosexuales batallan incansablemente en el Congreso, la Sala Constitucional, en las cortes y en las calles por sus derechos humanos. Pese a estos avances en la corriente principal, las lesbianas, los homosexuales y los bisexuales continúan encarando la discriminación en todas las áreas de la vida.
Sin embargo hay que tener cuidado con las imposiciones solo porque todo el mundo lo esta haciendo, ya que Costa Rica todavía es un país muy conservador y con muchas religiones cristianas, siendo la oficial el catolicismo y que conjuntamente con las otras le dicen no a la unión legal de personas del mismo sexo.
Legislar sobre las uniones civiles de convivencia, es un tema muy complejo en una sociedad que ve en esas relaciones implicaciones nefastas para el colectivo social como por ejemplo la idea de rediseñar ideales y valores humanos, promoviendo la destrucción de la familia tradicional como núcleo principal de la sociedad.
Las corrientes de la globalización han modificado el concepto de familia, que viene adaptándose a los cambios estructurales que la sociedad genera a través de los tiempos, como: la conservación de la especie, la defensa del clan, la conservación de la casta social, herencia del poder y de las riquezas acumuladas, y la aspiración de construir un árbol familiar estable y exitoso.
Por último, respecto al tema de uniones gais, el Gobierno debe tomar medidas educativas, sociales, y de sensibilización, para eliminar cualquier tipo de discriminación hacia las minorías sexuales, para avanzar con respeto social hacia la diversidad que representan gais, lesbianas, transexuales y bisexuales.

Luis Fernando Allen Forbes
Asociación Salvemos el Río Pacuare
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