Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 11 Julio, 2012


Pizarrón
Arismo y liberacionismo


El liberacionismo (PLN) es una fuerza objetiva, material, existente, más allá de los deseos de las personas que no quieren que exista, que rechazan su existencia o que la niegan. Razones históricas influyen en esto.
Es el único partido que desde 1951 tiene existencia orgánica de escala nacional. De los 17 gobiernos que ha habido desde 1948, diez han estado en sus manos, y de las 16 Asambleas Legislativas nombradas 12 han contado con mayoría de diputados liberacionistas. Situación parecida ha tenido en el control mayoritario de las Municipalidades con su regidores y con los Alcaldes.
Esto hace que el PLN sea en sí mismo una fuerza política y electoral inevitable. Tiene raíces en todo el territorio nacional por la presencia de sus dirigentes nacionales, provinciales y regionales, sus síndicos, regidores, alcaldes, diputados y por quienes han sido candidatos sin ser electos a dichos puestos, junto a los hombres y mujeres que en cada gobierno establecen vínculos directos desde las diferentes instancias institucionales y las comunidades, o por la definición y proyección política del Presupuesto Nacional que produce adherencias y lealtades con el PLN en el gobierno o fuera de él por sus resultados.
Como toda fuerza política electoral puede ser derrotable y ha sido derrotada en elecciones. Pero no es un contrincante a desestimar ni a subvalorar. Aun de sus peores crisis saca fuerzas y emociona a sus seguidores, por su historia y logros institucionales, que la gente aprecia, como por sus diversos candidatos que logran mover pasiones, unos más que otros, y enamoramientos con su proyecto político.
Su líder histórico indiscutible es José Figueres Ferrer, Don Pepe. Ese es su impronta. A él le acompañan Francisco Orlich, Daniel Oduber y Luis Alberto Monge como líderes históricos. Don Pepe dejó el mayor legado material discursivo, de pensamiento e ideas. Monge y Oduber dejaron discursos políticos que ya no se acostumbra a publicar. Sobre los tres se han publicado libros.
Les siguieron otras generaciones de líderes liberacionistas formados bajo sus aleros como regidores, diputados o ministros, en el servicio exterior, con becas y oportunidades de estudios en el extranjero, en organismos internacionales, reciclándose en ese proceso, o como dirigentes partidarios, secretarios generales y miembros de su Comité Político, en los comités regionales y electorales, al alero de su centro de formación política en La Catalina y los que el PLN desarrollaba.
A la muerte de sus líderes históricos les han sucedido con más fuerza, gusten o no, quienes desde 1986 han ejercido la Presidencia de la República, Oscar Arias Sánchez y José María Figueres Olsen. Con más fuerza Arias que Figueres que logró reelegirse en segunda ocasión en el 2006, y resultado de su gestión logró reelegir sucesivamente en el gobierno al PLN con Laura Chinchilla.
En cada elección el PLN tuvo como caciques principales los candidatos. Los que no han sido electos presidentes quedaron tumbados en el camino. Los que se retiraron del PLN no afectaron a los liberacionistas. El nuevo cacique está por resolverse entre los jefes de sus distintas tribus.

Vladimir de la Cruz