Alejandro Madrigal

Alejandro Madrigal

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Martes 6 Enero, 2015

Un pueblo que camina “cada quien por su lado”, sin importarle el beneficio colectivo siempre que haya beneficio propio, difícilmente logrará prosperidad alguna


2015: Un año para hacer las cosas diferente

Es muy propio de los seres humanos el ver un nuevo año como una oportunidad o inspiración para cambiar y mejorar. Sin duda alguna, creo que esa energía puede ser muy bien orientada hacia un esfuerzo para que como país caminemos en una dirección mejor, partiendo del hecho de que nuestra bella Costa Rica necesita cambiar muchísimo, y nuestra sociedad requiere profundas transformaciones para alcanzar una mejor realidad.
Costa Rica hoy tiene muchos padecimientos. Un modelo de desarrollo económico que ha priorizado la producción de bienes y el consumo exacerbado. Donde para un millón de personas en nuestro territorio, los bienes más básicos resultan en su mayoría inaccesibles, y donde otros cientos de miles no saben qué hacer con ingresos tan altos, que terminan en despilfarro. Un modelo que, además, ha dejado de lado la investigación, innovación y creación de lado, olvidando que esta es un clave para romper con la dependencia y el subdesarrollo. Carente de oportunidades para quienes no han podido acceder a estudios básicos o superiores, y con frecuencia, también carente para quienes sí.
Nuestro país también es víctima de profunda corrupción. Y si bien, suele ser asociada a la clase política y gobernante, es innegable que la población en general cae en estos vicios que destruyen poco a poco nuestro país. Cada soborno, cada documento alterado, cada impuesto no pagado, cada “pata” que nos ayuda a evadir algún deber o responsabilidad son ejemplos perfectos, y por desgracia, cotidianos, de cómo miles de costarricenses contribuyen a aquellos vicios odiosos, señalables, indeseables y de los cuales debemos deshacernos si nos interesa un futuro más próspero.
La destrucción del ambiente es otro de esos males con los cuales dañamos a Costa Rica y el mundo. Tenemos el reto de entender que para vivir, producir y consumir hay que hacerlo con responsabilidad si queremos durar acá en el muy largo plazo. Los avances tecnológicos y la arquitectura moderna deben estar al servicio del ser humano, pero en pleno respeto de los ecosistemas, de manera equilibrada con el ambiente. De lo contrario, sabemos que es cuestión de pocas décadas para que dejemos tierras enormes de forma inhabitable para las futuras generaciones.
Por último, y la que considero más importante, nuestro país y su población en particular son víctimas de la indiferencia y la falta de amor por los otros. Un pueblo que camina “cada quien por su lado”, sin importarle el beneficio colectivo siempre que haya beneficio propio, difícilmente logrará prosperidad alguna. Cada vez que nos acostumbramos a lo que está mal y no sentimos deseo de cambio; cuando no nos importa la desgracia del otro, y la injusticia e impunidad nos son indiferentes; cuando nos da igual quien nos gobierne, no votamos y perdemos la capacidad de indignación por la corrupción; cuando priorizamos nuestras comodidades ante los más básicos derechos de otros; sembramos un camino incierto, triste y, con certeza, indeseable.
Este 2015 que recién inicia podemos ser diferentes. El mundo necesita justicia, no caridad; y somos las personas, no solo los gobernantes, quienes construimos esa justicia. Caminemos en una dirección distinta este 2015, por amor a Costa Rica, a su gente y a nosotros mismos.

Alejandro Madrigal

Estudiante UCR