No hay trato degradante o tortura para privados de libertad, según ministro de Justicia
Mano dura inquieta a organizaciones a favor de los derechos humanos
De manera tajante, Gabriel Aguilar, ministro de Justicia, negó que los privados de libertad que fueron trasladados al Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (CACCO) sufran medidas de tortura o “trato degradante”.
Los reos fueron rapados a su ingreso, dejaron sus posesiones, usarán uniformes color naranja y son sometidos a estrictos protocolos de seguridad muy parecidos a los que se realizan en El Salvador.
“Queremos dejar totalmente claro que Costa Rica es un país que ha respetado históricamente los derechos humanos de todos sus habitantes. Algunas personas involucradas en el sistema penitenciario y en otros organismos se han enfocado más en los derechos humanos de las personas privadas de libertad, en lugar de las víctimas, pero nosotros no nos vamos a convertir en torturadores o personas que los vayan a maltratar”, dijo Aguilar.
Las palabras del jerarca se deben a que varias organizaciones de derechos humanos denunciaron un supuesto “trato degradante” contra los reos.
El ministro de Justicia informó que, de ahora en adelante, los privados de libertad del CACCO pasarán 23 horas al día en sus celdas y recibirán solo una hora de sol, a la vez que la visita conyugal quedará limitada a una cada seis meses. En el caso de los reos que tengan hijos, no podrán recibir visitas presenciales y solo los podrán ver por videoconferencias.
“No se les va a golpear, no se les va a maltratar, como algunos quieren hacer ver. Aquí, y quiero ser enfático, hay organismos que, por ley, tienen la facultad de visitar las cárceles cuando quieran hacerlo, como la Defensoría y la Defensa Pública. Tienen las puertas abiertas del CACCO para que puedan ver la operación de un centro de alta contención y comprobar que no se les está maltratando”, finalizó.
Las primeras imágenes dadas a conocer sobre el traslado de los privados de libertad al CACCO hicieron que la organización Ayudando a los Privados de Libertad y sus Familias denunciara un trato denigrante contra la población penitenciaria.
“Exhibir a los privados de libertad ante los medios de comunicación y la ciudadanía como si esto fuera un circo, para seguir haciendo politiquería, es también un trato cruel y degradante. Obligar a la población privada de libertad, en contra de su voluntad, a raparse la cabeza, a tirarse al suelo, trasladarla hacia las celdas y exhibirla enjaulada como si fuese animales es simplemente un trato muy cruel y degradante que violenta sus derechos humanos y degrada la condición humana de una persona privada de libertad a cargo del Estado costarricense”, dijo Rafael Ángel García, presidente de la ONG.