Liderazgo en ciberseguridad evoluciona más allá del conocimiento técnico
La gestión de riesgos, la comunicación y la capacidad de respuesta adquieren mayor relevancia ante un entorno tecnológico en constante cambio
El liderazgo en ciberseguridad ha dejado de concentrarse únicamente en la capacidad técnica para responder a incidentes o identificar vulnerabilidades.
En un entorno donde una interrupción tecnológica puede afectar las finanzas, la reputación y la continuidad de una empresa, el perfil de los responsables de esta área requiere comprender cómo funciona la organización y traducir los riesgos digitales en decisiones que puedan ser entendidas por la alta dirección.
Este escenario adquiere mayor relevancia ante el avance de la inteligencia artificial, ya que el Global Cybersecurity Outlook 2026 del Foro Económico Mundial señala que el 94 % de los encuestados considera que la IA será el principal factor de cambio en ciberseguridad durante 2026.
Comunicar y compartir conocimiento
Para Alonso Ramírez, gerente regional de Ciberseguridad de GBM, este rol ha pasado de centrarse en el apoyo técnico a convertirse en una función que requiere profesionales capaces de hablar el lenguaje de los negocios con el dueño de la empresa, la junta directiva o la gerencia general.
“Cada vez más profesionales de ciberseguridad han desarrollado la capacidad de liderar y comunicar aspectos técnicos y no técnicos, con la visión de convertirse en ese traductor que la empresa necesita para comprender qué sucede cuando la tecnología se ve afectada por una vulnerabilidad o un ciberataque, así como para entender las necesidades y objetivos de la organización”, indicó Ramírez.
Esta capacidad de comunicación requiere, además, conocer el funcionamiento de la empresa en la que se desempeña el especialista.
“En una posición de liderazgo en ciberseguridad se tiene que comprender toda la empresa: qué produce, cómo opera, quiénes son sus actores relevantes y cuál es su propósito. También se debe entender el impacto que tendría que un sistema dejara de funcionar, no solo en términos financieros, sino también en términos humanos. Al final, un incidente de ciberseguridad puede detener la operación y, si se prolonga, generar pérdidas importantes para la organización”, explicó Ramírez.
La necesidad de conectar ambos ámbitos también se refleja en las prioridades de la alta dirección.
El Global Cybersecurity Outlook 2026 del Foro Económico Mundial señala que el fraude habilitado por tecnología y el phishing ocupan el primer lugar entre las preocupaciones de los CEO, mientras que el ransomware continúa como el principal riesgo para los responsables de ciberseguridad.
Estos datos reflejan una diferencia de perspectivas entre los altos dirigentes de las organizaciones y quienes gestionan la seguridad digital en primera línea.
Por ello, la comunicación adquiere un papel central en un mercado que muestra la necesidad de líderes que puedan explicar riesgos y posibles consecuencias con claridad, pero también que sean capaces de trabajar de manera colaborativa con otras áreas.
“Los cambios más importantes comienzan por aprender a comunicar y expresar las ideas con claridad. También hay que dejar de lado la mentalidad de que el conocimiento es exclusivo de uno: si no compartís y colaborás, no vas a funcionar en una posición de liderazgo. Por eso, es fundamental construir una buena comunicación y una relación cercana entre los distintos líderes de la empresa y quienes están a cargo de su seguridad.”
La colaboración también se extiende a la relación con los colaboradores, pues los incidentes o errores humanos pueden convertirse en oportunidades para fortalecer las prácticas de seguridad.
“Para salir adelante, hay que saber integrarse con la cultura de la organización, las personas y los equipos. Cuando alguien cae en una prueba de phishing, señalarlo en lugar de utilizarlo como una oportunidad de aprendizaje deteriora la confianza. Por eso, quienes ocupan estos roles no solo deben proteger a la organización; protegerla también significa proteger a las personas”, comentó Ramírez.
Resiliencia ante nuevos riesgos
La capacidad de respuesta constituye otro de los elementos que el experto considera esenciales dentro del liderazgo en ciberseguridad.
La preparación debe contemplar protocolos previamente establecidos que permitan actuar con rapidez cuando ocurre un incidente.
“Para ser resiliente, tengo que detectar y responder lo más rápido posible, con protocolos claros que permitan a la organización saber qué hacer ante un incidente. Hay muchos riesgos involucrados: tecnológicos, reputacionales, legales y financieros, por lo que debemos estar preparados. La resiliencia también implica adaptarnos a nuevas tecnologías, entenderlas, utilizarlas correctamente y gestionar sus riesgos.”
Este enfoque cobra relevancia ante la incorporación de nuevas herramientas y tecnologías, como la inteligencia artificial, dentro de las empresas.
En este escenario, el liderazgo en ciberseguridad amplía su alcance y combina capacidades técnicas con comunicación, conocimiento del negocio y gestión de riesgos.