Tomas Nassar

Tomas Nassar

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Jueves 17 Marzo, 2011


Vericuetos
Yerlin y Al Gore

Yerlin Mejía Lobo, de 15 años, es una estudiante de 9 año del Colegio Bilingüe de Palmares, esa institución educativa ejemplar que, como caso único en el mundo, logró una promoción del ciento por ciento en las últimas pruebas del Bachillerato Internacional para colegios públicos.
Me contó Yerlin que hace unos años recibió como regalo un ejemplar del libro Una Verdad Incómoda, escrito por Al Gore, ex vicepresidente de Estados Unidos y Premio Nobel de la Paz 2007, indiscutible líder mundial que ha asumido la inconmensurable tarea de concientizar a la humanidad sobre el calentamiento global y sus efectos devastadores.

Me contó, también, que el libro la cautivó de tal manera y le generó tal preocupación por el tema ambiental que lo leyó tres veces.
A sus 14 años, Yerlin participó como delegada de su colegio en una competencia nacional en la que habría de elegirse una delegación para participar en un evento internacional ambiental en Brasil.
El proyecto que desarrolló a nivel local fue sobre la importancia del medio ambiente y las soluciones al deterioro del planeta orientado sobre dos vertientes: cómo incidir en la consciencia de la humanidad y lo que ella llama su “factor yo”, es decir, los alcances de su responsabilidad individual.
El entusiasmo de Yerlin y la calidad de su presentación fueron reconocidos por los otros jóvenes quienes la escogieron, junto con otro estudiante de su colegio y dos del Liceo Teodoro Picado, para representar la conciencia y el compromiso de la juventud costarricense en la Conferencia Infanto-Juvenil Brasil 2010, organizada por el gobierno del Presidente Lula da Silva, que se celebró en Brasilia en junio del año pasado .
La delegación costarricense compartió ilusiones y preocupaciones con muchachos de 12 a 14 años de 54 países, todos imbuidos en el tema de su compromiso y en el trabajo para redactar una carta mundial de responsabilidad ambiental, elaborada precisamente por quienes percibirán de manera más directa los efectos de lo que hoy hagamos, o dejemos de hacer, por la preservación de la naturaleza.
El producto del trabajo del congreso, que contiene también los aportes de nuestros estudiantes ticos, se recoge en la Carta de Responsabilidades Cuidemos el Planeta que ahora nuestros jóvenes y distinguidos delegados esperan entregar a la Presidente de la República.
El sueño de Yerlin en Brasilia era conocer a Al Gore, pero él no estaba ahí.
Como ella es de ese tipo de estudiantes que, como dice el Ministro Garnier, “se brincan las barreras para lograr un sueño”, Yerlin estuvo anoche con Al Gore, durante su visita al país.
Mientras escribía esta columna ayer miércoles, esta estudiante ejemplar se preparaba para ver a su inspirador. Probablemente ahora que usted está leyendo estas letras, ella esté todavía con su corazón colmado del regocijo que le debió haber producido cumplir un sueño, un sueño que no terminó anoche, sino que se transformó en otro mucho más complejo y delicado, el de tomar ella la estafeta del liderazgo entre su gente para seguir luchando por el planeta.
Afortunadamente hay muchos otros Yerlin que nos auguran un buen futuro para Costa Rica.

Tomás Nassar