Leopoldo Barrionuevo

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Sábado 15 Enero, 2011


ELOGIOS
Wikileaks o 1984 de Orwell?

El año se fue en medio de sorpresas impropias de la altura de los tiempos y considero que el gran país del Norte nos mostró cómo se puede ser una potencia mundial y a la vez, practicar una diplomacia de viejas chismosas de barrio, con todo el respeto que estas me merecen.
Nos llegó como un regalo la evidencia de los reportes confidenciales de Wikileaks (leak, “filtración de información”) una organización mediática internacional que publica en la web documentos anónimos, preservando el origen de sus fuentes.
La publicación por ahora compete a fuentes norteamericanas y está referida en principio a regímenes totalitarios, además de una serie de alcahueterías de poca monta que nos obliga a preguntarnos ¿Cómo es posible que cargos constituidos por diplomáticos de carrera, supuestamente bien preparados y capacitados para ocupar una posición y sostenes de la opinión de una potencia mundial resulten tan elementales en sus juicios acerca de los países donde están destinados? Y lo que es peor: gente tan bien pagada que se supone representativa caiga en el comentario de comadre de barrio cuando se refiere a personajes que son me caigan bien o mal figuras de países que forman parte del concierto mundial, como Berlusconi, Zapatero, Gadafi, Sarkozy, Chávez, Putin, Cristina Fernández y tantos otros, aliados o no de los chismes que llegaron a manos de Hillary Clinton, la que debemos suponer hastiada de tanta tontería (lo cual es preferible antes de pensar que avala este carnaval).

Es como si en vez de juzgar a Bill Clinton por las decisiones de su cargo, nos entretuviéramos en sus escarceos de la Casa Blanca tras la olvidada, ventajera y horripilante Mónica Lewinsky. ¡Qué poca clase para esos señores que a veces las van de inalcanzables!
Uno quisiera saber que sus políticos son vigilados y reportados por sus alianzas, decisiones y por la incidencia de su conducta en el futuro de las relaciones entre países y no por sus enormes defectos a los cuales no hay ninguno de ellos que escape, a la vez que nos hace temblar el siquiera imaginar que el pasado se ha tomado el trabajo de pasar para horrorizarnos al descubrir en qué mediocres manos hemos ido a parar.
Aunque no lo mencione, Wikileaks nos da una pauta de “El Hermano Grande os vigila” que nos sacudió en la novela “1984” de George Orwell, la que escribió en 1948 y nos produjo enorme impacto a los jóvenes que cursábamos entonces los estudios secundarios.
“1984” nos presentaba una sociedad de partido único que ejercía una feroz represión sobre los atemorizados pobres sometidos a cuatro ministerios: el del Amor, ocupado en castigos y torturas; el de la Abundancia, dedicado a la economía y a preservar un brutal racionamiento para que la gente navegue siempre en la mayor pobreza; el de la Paz para lograr que la guerra sea permanente porque el odio y el miedo hacia los enemigos del exterior logran que las luchas sociales internas amainen y se vuelquen contra el exterior, como es el tema de límites para el innominable vecino Daniel Ortega, finalmente el Ministerio de la Verdad, a cargo de la destrucción de todo documento histórico que pretenda modificar la versión oficial de la historia dictada por el Hermano Grande que además, le cambió el nombre al país, aunque haya perdido las últimas elecciones, como el inefable Hugo Chávez.
Y no es que Orwell haya fallado en sus predicciones porque ya pasó 1984, simplemente es que al escribir su obra “El último hombre en Europa” (era el título original), por razones comerciales la editorial invirtió la fecha en sus dos últimos dígitos y convirtió 1948 en 1984.
Todavía queda tela por cortar y uno quisiera creer que cierta diplomacia alcanza niveles de inteligencia en los que Cantinflas podía lucirse como en el lacrimógeno discurso de “Su excelencia” o bien aún permanecen en el escenario ciertos dictadores de pacotilla para seguir jodiendo.

Leopoldo Barrionuevo
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