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Wall Street, entre dos tierras

Wall Street se vio ayer entre la espada y la pared. La espada venía de Europa, donde la crisis de Grecia se ha convertido en el nuevo azote de las cotizaciones.
Y la pared, o quizá muralla, era China, donde la ralentización de la economía se convierte en otra de las amenazas para la economía mundial.
El parqué neoyorquino, pese a que la economía estadounidense sigue consolidando su recuperación y que en otras ocasiones celebra con alzas los males de sus competidores, no encajó bien que sus dos grandes rivales afrontaran incertidumbre.
El Dow Jones, que se recuperó notablemente la semana pasada queriendo creer que el vuelco electoral griego no marcaría tanta diferencia en la economía europea, volvió ayer a las caídas de triple dígito.
Ayer se produjo el desempate entre el optimismo del nuevo Gobierno griego y el escepticismo del Banco Central Europeo. Y ganaron estos últimos, que siguen sin ver un programa de actuación que permita a los griegos salir de la crisis cumpliendo con sus compromisos de deuda.
Wall Street, que estuvo dubitativo durante toda la jornada, acabó imitando el rumbo de Europa, donde más allá de las caídas del 4,75% esperables en Atenas, Madrid, el vecino emocionalmente más cercano a Grecia, perdió un 1,97%; Milán se dejó un 1,90%, Fráncfort un 1,69% y París un 0,85%.
El Dow Jones cayó de manera menos estrepitosa (un 0,53%), pero se resintió notablemente, más incluso que Londres (que se salvó relativamente de la quema, al perder "solo" un 0,24%), pues dobló su preocupación al ver cómo China, que comparte con Estados Unidos el liderazgo económico mundial, sigue desacelerando su crecimiento.
Wall Street aplicó, entonces, aquello de "cuando veas las barbas del vecino cortar, pon las tuyas a remojar" y se mantuvo a la baja, después de que las exportaciones de China en enero disminuyeran un 3,2%, frente a cálculos positivos que habían previsto los analistas.
Además, las importaciones chinas tuvieron un brusco descenso en el mismo mes, del 19,7%.
Tampoco fue ayer, en cualquier caso, un día fácil para Estados Unidos. No en lo económico, donde no hubo noticias trascendentes, sino en lo político, pues el presidente del país, Barack Obama, dijo hoy que, si "fracasa" la diplomacia para resolver la crisis en Ucrania, evaluará "todas las opciones" disponibles.
Ente esas opciones está, claro, la entrega de armamento a Kiev, poniendo así en el mapa, a la tercera potencia de desestabilización que faltaba: Rusia.
Curiosamente, ante semejante panorama, el petróleo decidió poner, por una vez, un poco de esperanza a su negrura y subió un 2,26% hasta los $52,86.

EFE

 

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