Nuria Marín

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Lunes 26 Abril, 2010


Creciendo [email protected]
Volcánicas disrupciones

La erupción del volcán islandés Eyjafjalla es un recordatorio de cuan pequeño, global e interconectado se ha vuelto el mundo. En lo personal, a una querida amiga le suspendieron una operación pues su médico está atrapado en algún lugar de Europa, y mi yerno Jaron no ha podido salir de Australia.
La Agencia Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea (Eurocontrol) ha informado la cancelación de varias decenas de miles de vuelos por el cierre de la mayor parte del espacio aéreo cuyas pérdidas económicas directas se calculan por el orden de los $200 millones diarios.
Según los especialistas se trata de la peor interrupción desde los ataques del 11 de setiembre de 2001 cuando el espacio aéreo de Estados Unidos fue cerrado durante tres días. Para cientos de miles de pasajeros en el mundo, pero especialmente en Europa, ha sido una decisión difícil de digerir ante los “soleados y despejados” cielos.
Pese a algunas recriminaciones, las autoridades aéreas actuaron con mano férrea en defensa de la seguridad. Aún está fresco 1982, cuando un vuelo de British Airways en ruta de Kuala Lumpur a Perth, Australia, al atravesar una nube de ceniza volcánica emitida por un volcán en Indonesia vio como uno a uno los motores se apagaron. Gracias a la pericia de los pilotos el percance no tuvo consecuencias letales, pero la experiencia ha sido un importante antecedente a no replicar.
Es increíble cómo un pequeño volcán, en un distante poblado con tan solo 800 habitantes, y relativamente poca fuerza destructiva (en términos vulcanológicos), ha tenido tan graves repercusiones a nivel global. Sus efectos trascienden el territorio europeo con consecuencias transhemisféricas y de alcance global.
A nivel geopolítico ha trastornado la agenda de varios líderes mundiales, encabezando la lista, la imposibilidad de algunos de ellos de asistir al sepelio del presidente de Polonia, Lech Kaczynski y su esposa.
De continuar la suspensión del tránsito aéreo, a la suspensión del intercambio comercial cuyas implicaciones económicas son difíciles de dimensionar, se podrían agregar dificultades de abastecimiento de alimentos para un continente dependiente de las importaciones.
En la historia reciente, las erupciones volcánicas han pasado una difícil factura. En el caso de Guadalupe y Martinica, dependientes de las exportaciones de banano, significó la suspensión de varios meses de exportaciones luego de la erupción del volcán Soufriere Hills.
Por otra parte a nivel global, la erupción del Monte Pinatubo en Filipinas en 1991, disminuyó la cantidad de rayos solares en el planeta reduciendo en medio grado la temperatura global por dos años.
En un país con amplios antecedentes históricos en el aérea vulcanológica, a pocos días del centenario de uno de los peores terremotos de nuestra historia (Cartago) con recientes indicios y actividad en los volcanes Turrialba, Irazú y Poás, no podemos menos que preguntarnos, ¿estamos preparados para este tipo de emergencia?

Nuria Marín