Vía a San Ramón, solución postergada
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Construcción de la ruta hubiese iniciado hoy, vía actual urge mejoras

Vía a San Ramón, solución postergada

Desarrollar proyecto con dinero del Estado, pretenden sectores

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Financiar la construcción de la carretera a San Ramón con dinero proveniente de bancos estatales y de fondos de pensiones es la solución propuesta por diferentes grupos políticos y vecinos que se oponen al contrato con OAS.
El proyecto de mejoramiento y ampliación de la ruta habría arrancado este lunes bajo la concesión actual que fue frenada en abril por el alto precio de los peajes que reclamaron varios sectores sociales.
Desarrollar esta vía es urgente, el asfalto ya se encuentra en mal estado, los puentes necesitan mejoras y los carriles son insuficientes para la cantidad de vehículos que transitan a diario.
Existen tres posibilidades para que la carretera se construya, primero negociar una nueva concesión con otra empresa, segundo renegociar el contrato con OAS, por último —y más difícil— utilizar el dinero público de los bancos y fondos de pensiones en un fideicomiso.
Para negociar un nuevo contrato el Gobierno necesita terminar la conciliación actual con la firma brasileña OAS, pagar los $46 millones y dejarse los estudios que la empresa adelantó.
Se trata de obras que fueron desarrolladas durante los últimos meses y que permitirían a un nuevo contratista revivir el proyecto de la carretera más rápido.
Por otra parte, se puede retomar la concesión actual y hacer cambios a los precios de los peajes para que la gente no pague tanto y la calle se pueda mejorar cuanto antes.
En este punto existe una ventaja, OAS ya conoce las obras y sabe cómo desarrollar el proyecto, solo habría que reajustar el precio final de la carretera y buscar otras opciones de financiamiento para no recargar toda la inversión en el pago de los peajes, pero sería una medida bastante impopular.
El tercer camino es crear un fideicomiso con dinero de bancos estatales y de los fondos de pensiones que se pueda utilizar para la construcción de la autopista, además es una propuesta impulsada por políticos y los grupos de vecinos de occidente.
Para lograrlo sería necesario definir una empresa o banco que haga el papel de fideicomisario.
De esta forma podrá administrar el dinero que debe pagarse a los contratistas nacionales que desarrollarán las obras.
Finalizar la conciliación con OAS es el primer paso para que pronto se pueda hablar realmente de una nueva carretera a San Ramón.
Llegar a un acuerdo con la firma en los próximos días garantizaría al Estado más beneficios.
Pagar una indemnización negociada entre ambas partes podría evitar los millonarios gastos de ir a un arbitraje y el Gobierno quedaría con los estudios y obras adelantadas por la concesionaria en el país.
Dos propuestas impulsadas por grupos de vecinos pretenden poner en marcha el proyecto, pero a la fecha no tienen mayores avances debido a que es un tema sensible en año electoral.
El principal problema de estas soluciones propuestas por los Foros es que en un caso no se establecieron precios y en el otro los $350 millones presupuestados podrían no alcanzar para financiar la obra.
La autopista tiene una extensión de 58 kilómetros y por su antigüedad se ha vuelto peligrosa e insuficiente para la gran cantidad de vehículos que la transitan.
Construir más de 870 mil metros de carretera, colocar ocho nuevos puentes, diez intersecciones y abrir cinco casetas de peaje eran parte de las obras del contrato con OAS.
También la ampliación de tramos de cuatro y tres carriles entre La Sabana y el Aeropuerto.

Manuel Avendaño
[email protected]
@MavendanoLR

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