Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 8 Junio, 2011


Hablando Claro
Vericuetos

Para no quedar atrás del mes políticamente sísmico que le precedió, junio se nos inauguró con bombos y platillos. Como decían nuestros abuelos “es que no pueden ver a un pobre acomodado”. O traducido al contexto actual, a los ciudadanos no nos dan tregua. Cuatro padres y una madre de la Patria pretenden que la Junta de Pensiones y Jubilaciones del Magisterio Nacional ojalá con un empujoncito de la Sala IV legislen en beneficio de su aspiración de aumentar en 3, 4 o 5 veces la pensión que tenían como educadores jubilados hasta abril de 2010, respecto de la que recibirán a partir de mayo de 2014 cuando terminen de sacrificarse por el país. Solo un mal pensado podría atreverse a decir que estos pobres fueron a las distritales (excepto uno que es dueño y señor de un partidito confeso pro-gobierno; que por cierto ahora se quedó sin Inés y sin el retrato) hicieron campaña, invirtieron sus ahorritos, gastaron suela de puerta en puerta y se ganaron a pulso la curul, solo para luego hacerse con una jugosa pensión.
En seguimiento al trabajo parlamentario, los 5 y 24 más —mayoría simple de 29 tan necesaria para votar tanto de proyecto de ley— han levantado su voz contra la odiosa medida del nuevo directorio legislativo que rehabilitó los GPS que estaban bien guardaditos por orden del directorio anterior. ¿A quién se le ocurre poner localizadores a los vehículos de uso oficial para quitarles la paz y la tranquilidad a los pobres legisladores cuando van de gira? Porque como explicó un sesudo congresista: ¿cómo zafarse de la injuria y la calumnia que le podría caer encima solo por estar trabajando a deshoras en una plaza de pueblo y tener el carro parqueado en la cantina de la esquina?
La escoba nueva del directorio se está dando una barrida que tiene incómodos no solo a legisladores de casi todos los colores, sino también a muchos funcionarios.
Claro que lo ideal sería que todos los vehículos de uso oficial tuvieran el tal dispositivo, porque hay por ahí funcionarios de alto rango en el Ejecutivo y el Judicial que aprovechan cualquier descuido para darse su paseíto, como aquel asesor de Cancillería que se fue para las playas de Guanacaste con la novia aprovechando una gira de trabajo.
Claro que siempre hay una forma de encontrarle la comba al palo y si no que lo diga el ínclito presidente de AyA que para evitarse esas pequeñeces, se fue de paseo a México con su novia, la funcionaria destacada en Tilarán donde no hay oficina de salud ocupacional, tema del curso de capacitación al que fue requerida con urgencia cuando viajaba a Guanacaste a San José. Por dicha previsoramente llevaba consigo el pasaporte y pudo subirse al avión. Lo único que no sabemos para terminar con el culebrón es por qué la muchacha que “bien podría ser la hija” pero no lo es, publicó las fotos nueve meses después del viaje. Dicen que fue puro despecho. Porque la suegra de “Osquitar” andaba de lo más contenta por los pasillos de Acueductos anunciado que ya su hijita había reanudado aquel noviazgo de recordación parlamentaria y la voz del cuento llegó hasta Tilarán.
Lo peor no es la novela. Lo peor fue la burda argumentación ofrecida y la patética respuesta del Poder Ejecutivo: que sus explicaciones eran válidas y que el informe presentado fue “ordenado”. Como en la escuela: Presentación 10. Aseo 10. Contenido 0.
Y después nos sorprendemos del hastío ciudadano…

Vilma Ibarra