Vencer la pereza
Enviar

Vencer la pereza

La procrastinación es una de las mayores enemigas de las organizaciones, aprendamos a superarla

¿Quién no siente pereza después de unas vacaciones o un fin de semana largo? ¿Será que los humanos en el fondo somos unos vagos? Una cosa es la tentación y otra caer en ella. Pereza es la tentación de hacer el vago, mientras que vago es la persona que se caracteriza por ser holgazán, poco trabajador, negligente, descuidado, flojo, lento, etc.
Muchas de las invenciones del ser humano provienen de una correcta gestión de la pereza, buscando ser más eficiente, perder menos tiempo. En las empresas ocurre mucho cuando se optimizan procesos. Eso sucede cuando la pereza se enfoca correctamente. Si se direcciona de forma errónea, es decir, al estilo del vago, lo que ocurre es que evitaremos las tareas tediosas o simplemente las cosas no se harán.


En ocasiones, el entorno en la empresa, los jefes directos, los compañeros pueden incluso llevar a esas situaciones. La falta de motivación, no contar con objetivos claros o incentivos, pueden motivar este comportamiento. De ahí que los gerentes que permiten estas situaciones, deberían analizar el futuro de la organización y el suyo propio.
Un buen gerente será capaz de darse cuenta, entender qué situaciones se están dando con respecto a la pereza del equipo; cuáles son las causas reconducirlas y, en casos extremos, puede que la solución pase por la renuncia, por justicia hacia los demás y por productividad.
Las recetas contra la pereza pasan por la diligencia, la responsabilidad y la superación personal. Las organizaciones con empleados motivados y que comprenden bien sus responsabilidades no permiten que la pereza permee.
Hemos de pensar que la mayoría de las cosas que producen pereza son detalles como la pena, el primer arranque, etc. Pequeños gestos que pronto superamos con un poco de proactividad. El control de la percepción, es la única barrera. No son montañas, son montículos. Comencemos a caminar sin pensar en lo largo del camino, disfrutando del paisaje y todo quedará superado.
Hacerlo fácil estableciendo pequeñas metas: de un montículo a otro. Disfrutemos y sintámonos orgullosos de cada montículo conquistado. Cuanto más caminemos, menos nos costará continuar superando obstáculos.
Seamos eficientes para que no se haga eterno el camino. Evitemos los rodeos sin sentido porque acabaremos en el punto de partida sin avanzar ni un metro. A veces, hay obstáculos que salvar, o posibilidades de acortar, hay que ser ingenioso para lograr acortar el camino y no perder más tiempo del necesario.
Evaluemos bien los obstáculos, a veces por mucho que lo intentemos fallamos al sortear el obstáculo. Obstinarse o analizar demasiado un problema nos puede paralizar, busquemos otras alternativas para lograr la meta.
Miremos hacia atrás cuando descansemos para ver todo lo que hemos recorrido gracias a que vencimos la tentación de la pereza y nos pusimos a caminar.
¡Arriba, perezoso! ¡Hoy es un nuevo día y seguro que será un gran día! ¿Quién dijo pereza?

Alejandro Ulloa
Socio-director Cross&Grow
[email protected]
 


Ver comentarios