Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 9 Junio, 2011


De cal y de arena
¡Vaya padrino tiene RECOPE!

de rendimiento sobre el activo total. Así lo manifiesta el Regulador General, don Dennis Meléndez, en su réplica a nuestras críticas sobre el obsequioso manejo que la ARESEP está dando a los precios de los combustibles en el mercado interno.
Negocio fabuloso, impensable en una empresa de servicio público y jamás —a esos niveles del 12,9% de rendimiento— esperable en una compañía sujeta a control y regulación de sus precios de venta.
Nos hubiera gustado saber a cuánto montaron las utilidades en 2008 y 2009, pero las versiones extraoficiales apuntan su cercanía a los resultados de 2010. En toda forma, ganancias abusivas, inexplicables dentro del concepto de servicio al costo y fuera de todo sentido de razonabilidad y proporcionalidad que tanto defiende la Sala Constitucional.
Se desprende que a ARESEP se le ha olvidado la razón que inspira su ley, la 7593, de armonizar y equilibrar los intereses de los oferentes y consumidores de los servicios públicos.
Dirá don Dennis que esto resulta de la normativa aplicable, lo que confirmaría que estamos ante reglas depredadoras posiblemente en colisión con leyes de mayor rango, de lo que puede resultar por ahí alguna conducta propia del prevaricato.
Algo anda mal desde hace rato, tanto como para que el presidente Oscar Arias pidiera en 2009 cambiar el modelo de fijación de precios. Hoy nos dice el Dr. Meléndez que se estudia el cambio; pero qué tarde, cuando el daño infligido en la economía nacional se hace profundo y enorme.
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También confirma el Regulador General que en la fijación del precio de los combustibles se excluye el precio del crudo. ¿Cómo es esto, cómo es que un 20% de los abastos locales proviene de crudo importado y su precio de compra no influye? Aclárese esto, porque el 4 de junio en este diario el Presidente de RECOPE, Ing. Jorge Villalobos, establece que sí hay un costo de producción incorporado al precio final.
Peor aún, ni uno ni otro desvirtúan que todo se calcula sobre la base de las cotizaciones más altas de crudos refinados que no importamos, con lo que el rebote en el precio al detalle es mayor y por ende, las ganancias de RECOPE. ¡Vaya generoso padrino!
Su dadivosidad se intenta justificar con que tan amplio margen de rentabilidad es el “rédito para el desarrollo” de la empresa. Pero según se divulgó, la Contraloría General de la República advirtió que RECOPE no ha cumplido con los programas de inversión previstos. Ergo, debería devolverse al consumidor ese “cachimbal” de plata no invertido, como procedería en la hipótesis dudosa de que ARESEP se ciñe al principio de servicio al costo. Obviamente, el trasfondo de todo este despiadado azote es la voracidad fiscal imperante: un 29% del precio es el impuesto que recauda el Fisco.
Es la deformación de RECOPE en caja chica del Estado y por ahí, en el hijo pródigo que acabó con la tranquilidad familiar.

Alvaro Madrigal