Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 14 Noviembre, 2014

Gracias a sus investigadores, las universidades públicas realizan más del 85% de las investigaciones científicas que se hacen en el país


Universidad y patria

Entre las instituciones consideradas como pilares de nuestro sistema democrático, la educación pública ocupa un primerísimo lugar gracias a los prohombres de ideología liberal ya desde el siglo XIX. Acaba de aparecer la vigésima edición del Estado DE LA Nación, que nos desnuda más allá de todos nuestros narcisismos. Este importante documento demuestra que en las últimas décadas venimos haciendo mal las cosas, que estamos despilfarrando el legado de nuestros mejores hombres del pasado. Con ello no se dice nada novedoso. Cualquiera que hable con la gente lo puede confirmar.
Pero lo interesante de este serio estudio es que no se contenta con eso, sino que suministra pistas para avizorar un futuro esperanzador. Como los buenos médicos, basándose en un científico y con frecuencia crudo diagnóstico de los males del paciente, sugiere un tratamiento para curarlos o, al menos, paliarlos.
Los autores del mencionado documento ven en la ampliación y mejoramiento de la educación la clave para solucionar nuestros males.
No están solos. Así pensaron nuestros más connotados maestros: los reformadores del siglo XIX como Julián Volio y Mauro Fernández; los maestros humanistas de la primera mitad del siglo XX como Joaquín García Monge, Roberto Brenes Mesén y Omar Dengo y, en la segunda parte de ese siglo, pensadores como Rodrigo Facio y educadoras como Ma. E. Dengo.
En cuanto a las universidades, el Dr. Calderón Guardia inició el proceso de transformación del país fundando la UCR en 1940. Rodrigo Facio en 1957 la reformó para ponerla a la altura de los tiempos.
Hoy la educación superior pública constituye un complejo diversificado. En concreto, la UCR ha creado la Ciudad de la Investigación que alberga cerca de 20 institutos de alto nivel científico, publica el mayor número de revistas científicas en Centroamérica.
Entre las miles de universidades que se extienden por el mundo y son reconocidas por la UNESCO, las 500 primeras son reconocidas como de primera categoría; allí la UCR ocupa el lugar número 292, el más alto de Mesoamérica y el Caribe superada tan solo por la UNAM de México.
Poseen la mejores editoriales de Centroamérica. Es por esto, entre otros factores, que Costa Rica produce y, sobre todo, consume más libros que el resto de los países de la región juntos.
Gracias a sus investigadores, las universidades públicas realizan más del 85% de las investigaciones científicas que se hacen en el país (60% tan solo en la UCR).
Para terminar, me permito recordar lo que ya es un lugar común, que en el siglo XXI el poder no proviene en primer lugar, ni de las armas ni del dinero, sino del conocimiento.

Arnoldo Mora