Bruno Stagno

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Lunes 13 Febrero, 2012


Unidos por la Paz contra Assad


El doble veto que el pasado 4 de febrero frustró la adopción de una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas condenando al régimen del Presidente Bashar al-Assad, abre una interesante oportunidad para que la Asamblea General llene el vacío invocando un procedimiento poco conocido llamado Unidos por la Paz.
El 3 de noviembre de 1950, la Asamblea General, actuando sobre la base de una propuesta de Estados Unidos, adoptó la resolución 377 (V) autohabilitándose a actuar en favor del mantenimiento de la paz y seguridad internacionales en aquellas instancias en que el Consejo de Seguridad no logra cumplir con su responsabilidad primordial de conformidad con el artículo 23 de la Carta de las Naciones Unidas.
Dicha resolución, conocida como Unidos por la Paz, autorizó a la Asamblea General a suplantar al Consejo de Seguridad en relación a la Guerra de Corea en vista de la oposición de la Unión Soviética a cualquier medida de protección de la República de Corea ante la agresión sufrida de parte de la República Popular Democrática de Corea.
En cierta medida, alteró la relación de poderes entre la Asamblea General y el Consejo de Seguridad al flexibilizar la inhabilitación que tiene la Asamblea General de conocer de los asuntos ante el Consejo de Seguridad según el artículo 12.1 de la Carta.
Con base en Unidos por la Paz, el 1° de febrero 1951 la Asamblea General adoptó la resolución 498 (V) autorizando medidas colectivas, incluyendo el uso de la fuerza, en defensa de la República de Corea.

Desde entonces, explícita o implícitamente, Unidos por la Paz ha sido invocada una decena de veces para atender situaciones apremiantes ante la parálisis del Consejo de Seguridad. En ninguna de ellas ha vuelto a sancionar el uso de la fuerza, aunque sí ha autorizado misiones de mantenimiento de la paz (UNEF en el Sinaí en 1956).
Tomando en cuenta que ya en dos oportunidades un doble veto ha incapacitado al Consejo de Seguridad en relación con la situación en Siria, Costa Rica, entre otros, debería impulsar la adopción de medidas colectivas no militares desde la Asamblea General invocando Unidos por la Paz. Todo parece indicar que existe una amplia mayoría a favor, e incluso podría buscarse una resolución habilitante desde el Consejo de Seguridad —no sujeta al veto por ser un asunto de procedimiento—, para darles a los 13 miembros del Consejo que votaron a favor del proyecto de resolución vetado por Rusia y China, la posibilidad de ser partícipes de primera línea. La oportunidad existe, es solo un asunto de voluntad política.

Bruno Stagno Ugarte
Ex Ministro de Relaciones Exteriores