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Una victoria de pizarra

El estudio que hizo Jorge Luis Pinto de Uruguay le salió a la perfección

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Joel Campbell y Oscar Duarte en primer plano, dos de los anotadores por Costa Rica; atrás, Junior, Bolaños y Celso, festejan el gol del primero. Christophe Simon/AFP-La República
Fortaleza. Hay triunfos que los gestan los jugadores, otros son obra del entrenador y algunos la combinación de ambas cosas. Costa Rica se valió de la tercera alternativa para vencer con claridad y sin apelaciones a Uruguay 3 a 1 en su debut del Mundial de Brasil 2014.
El técnico nacional preparó la estrategia y los jugadores la cumplieron casi que al pie de la letra sobre la grama del Estadio Castelao en Fortaleza. Cuando eso se da, el triunfo llega.
Y es que Jorge Luis Pinto anunció con antelación lo que iba a hacer, ya se sabía que era, solo que lo ha perfeccionado. Sin temor adelantó que iba a esperar y contragolpear. Así lo hizo y ganó.
Costa Rica tiene un equipo titular y casi que ya se sabe quienes pueden ser las variantes, dependiendo de cómo se esté moviendo el marcador. Así que, pese a que el entrenador Oscar Washington Tabárez aseguró haber estudiado a Costa Rica, pues no lo hizo muy bien.
Qué hizo Costa Rica. Esperó, pero ya no lo hace frente al área, pegados a Keylor Navas, sino que adelantó las líneas al menos cinco metros y con ellos le disminuye el trabajo al arquero, que al menos el sábado tuvo poco, pero cumplió, como siempre, a la altura cuando lo exigieron.
Como había que marcar con dientes apretados desde el inicio, el colombiano se decantó por Yeltsin Tejeda de entrada, pero hizo entrar a José Miguel Cubero cuando aparte de marca necesitaba de alguien que ayudase a sostener el balón.
Y es que esa era la única duda en la formación estelar, pero el mismo Cubero lo dejó muy claro en la conferencia. “Todo depende de como se vaya a jugar, así se define quién juega”.
Uruguay entró con la convicción de ganar, pero sin la claridad de cómo hacerlo y le apostó más a la calidad individual de sus figuras, que a un diseño colectivo, lo que les generó pegar una y otra vez contra una muy bien parada línea de cinco.
Algo le faltaba a Costa Rica en la primera parte y era hacer fútbol, no reventar todos los balones, y es que aunque Celso Borges lo intentaba, a Cristian Bolaños, Bryan Ruiz y el mismo Joel Campbell, quienes eran los receptores de sus pases los tenían bien controlados.
El problema de la estrategia de la selección es que los errores se pagan muy caro y si se dan dos de manera consecutiva, de seguro el balón terminará en el fondo de la red, como sucedió ante los charrúas.
En una salida controlada Cristian Gamboa, quien no andaba muy fino, devolvió mal la pelota y obligó a Tejeda a cometer una falta. Del tiro libre vino el otro error, esta vez de Junior Díaz, quien agarró y derribó al capitán Lugano en el área y condenó al equipo a un penal en contra.
El futbolista más caro de todos los que estaban en el terreno de juego, Edison Cavani, no falló y transformó en gol, dejando a Uruguay con la ansiada ventaja en la primera clara llegada.
Pinto intentó liberar a Bryan de la marca que no le dejaba pensar en la media, y tras la anotación lo mandó de nueve, atrasando a Campbell, quien es más encarador y genera más desequilibrio, algo que en los primeros 45 minutos nadie hizo, ya que el arquero Muslera no pasó ningún apuro.
Keylor Navas se encargó, con la mejor tapada de la tarde, de evitar que la historia fuese otra, cuando en la agonía de la primera parte, con unos grandes reflejos, logró mandar al tiro de esquina un remate de Diego Forlán que tras el desvió de Oscar Duarte iba directo a ser gol.
En la complementaria, con los mismos hombres en la cancha, Costa Rica mostró convicción de que podía ganar, con la actitud y aptitud, con lo que sorprendió al rival, que cuando quiso reaccionar ya perdía por 3 a 1.
En la pizarra se repasó lo que se ha venido trabajando, no solo en el diseño táctico, sino en el balón parado. En la cancha surgieron Bolaños, Ruiz y Gamboa, dieron más y la Tricolor mostró la mejor cara.
En cinco minutos ya Lugano había agredido a Campbell y lo amonestaron, Bolaños le puso un pase de tiro libre a Duarte que casi anota y Uruguay no dada señales de poder reaccionar.
Y vino el empate, de Campbell para Bolaños, de taquito puso a correr a Gamboa, quien más que correr voló, hizo un centro que Borges se quedó corto pero no Joel, quien de cara al marcó empató.
Y de pizarra vino el segundo tanto, cuando, calcado, Bolaños ejecutó con precisión y esta vez no falló Duarte, para de cabeza darle vuelta al marcador y al partido.
Luego el manejo fue al estilo Pinto, pero con una sobrada personalidad, ya no atrincherados, sino teniendo la pelota, marcando los tiempos, desesperando al rival y haciendo los cambios esperados.
Y para que fuese perfecto, su as bajo la manga, Marco Ureña, apenas recién ingresado, recibió un pase de antología de Campbell e hizo el 3 a 1. Tarde redonda.
Ahora viene Italia, más bravo y pintado que Uruguay, pero se puede seguir soñando.

Cristian Williams Méndez
[email protected]
@La_Republica

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