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Jueves 1 Septiembre, 2011

Una ley acorde con la normativa legal y constitucional

Soy médico, especialista en oftalmología y laboro en la CCSS desde hace muchos años. Toda mi actuación profesional se ha caracterizado por brindar lo mejor a los pacientes, que constituyen el eslabón más importante en cualquier sistema de salud, y he actuado en el cumplimiento de mis responsabilidades con integridad, honestidad y siempre mis actos se han caracterizado por estar alejados de buscar beneficios en lo personal, familiar o para mis amigos.
Desde hace 16 meses me desempeño como diputado en la Asamblea Legislativa en la Fracción del Partido Liberación Nacional y realizo el mejor esfuerzo de acuerdo a mis capacidades para lograr la mejor legislación para la población costarricense.
Un tema de gran importancia que está en conocimiento de esta Asamblea es el de la Ley del Control del Tabaco, por las repercusiones que tiene en la sociedad, en la salud y en los derechos de todos los habitantes del país.
Con base en mis principios morales y de probidad que me han caracterizado en el transcurso de mi vida, aunado a mi derecho que como ser humano tengo de pensar, presenté en la Comisión de Sociales una modificación al texto de la Ley del Tabaco, con mínimas diferencias al texto rechazado en ese órgano legislativo, llenando el vacío que significó ese rechazo.
Dos son las diferencias discutidas que contiene el nuevo texto: la primera tiene relación con la unidad de venta de los cigarrillos, la cual se dispone en cajetillas de diez y de 20 cigarrillos; la segunda tiene que ver con el derecho constitucional que tienen los habitantes del país a escoger fumar o no fumar en espacios abiertos de acceso libre como son las paradas de buses y de taxis. Pero hay que señalar que estas dos diferencias pueden ser enmendadas por la mayoría de los diputados de la Comisión de Asuntos Sociales.
Estoy muy claro que la Ley del Tabaco no pretende prohibir el fumado, lo que pretende es lograr su regulación y control, precisamente eso es lo que pretendemos con su aprobación, sobre todo al disminuir la oferta a las personas jóvenes y disminuir el contrabando de cigarrillos de dudosa procedencia, que aumentarían el riesgo a la salud.
Estoy muy claro del costo en vidas humanas y repercusión sobre la salud que tiene el cigarrillo, lo que conlleva a grandes inversiones en salud para la atención de estos pacientes, por lo que se ha hecho un gran esfuerzo para que al menos el 60% de los ingresos que generará esta Ley pasen a la Caja Costarricense de Seguro Social para fortalecer la atención médica y los programas de prevención y promoción de la salud, ya que la lucha que debemos enfrentar contra el fumado la debemos dar todos juntos y tres aspectos son fundamentales: la educación que debe tener nuestra población sobre el fumado, la responsabilidad que cada uno de nosotros debemos tener sobre nuestro cuido de la salud y que la ley sea acorde con la normativa legal y constitucional existente.
El discrepar sobre ideas en una sociedad democrática es sano, lo cual es muy distante de tratar de coartar la libertad de pensamiento a las personas que no coinciden con nuestras ideas, como pretenden minorías dogmáticas que se creen depositarias de la verdad absoluta que habitan entre nosotros y tratan por este medio extremista de dañar honras ajenas, como lo hace el autor del artículo al cual me refiero.
Por ninguna circunstancia puede permitirse que individuos que tergiversan la realidad con base en apreciaciones, interpretaciones y aseveraciones subjetivas, sesgadas y cargadas de un contenido político partidario, ofendan con expresiones como “…que el diputado que ha sido más visible en la lucha a favor de la muerte y contra la salud sea un médico”.

Dr. Luis Antonio Aiza Campos
Diputado