Juan Manuel Villasuso

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Martes 23 Septiembre, 2008

Dialéctica
Una crisis de fanáticos

Juan Manuel Villasuso

El Wall Street Journal dice que el futuro de la economía de Estados Unidos es cada vez más negro, The Economist señala que en las bolsas hay pánico y Willem Buiter, economista de la London School of Economics se pregunta si esta crisis significará el fin del capitalismo norteamericano como actualmente lo conocemos.
¿Qué está sucediendo? Alan Greenspan, quien fuera zar de la economía usamericana en el Banco de Reserva Federal declaró a la BBC que estamos en presencia de una “crisis financiera única en un siglo”. Lo que observamos es el desmoronamiento de instituciones emblemáticas del sistema financiero estadounidense y mundial.
Uno de los primeros en colapsar fue el banco de inversiones Bear Stearns a mediados de 2007, luego siguieron las enormes pérdidas del Citigroup, Wachovia y Merrill Lynch que finalmente quebró y fue adquirida por el Bank of America. Más tarde llegaron los pesos pesados, el derrumbe de Fannie Mae y Freddie Mac que obligaron a la intervención del regulador. En los últimos días Lehman Brothers se declaró en bancarrota, el gobierno de Estados Unidos adquirió la mayoría de las acciones de la aseguradora AIG para rescatarla de un inevitable hundimiento, y Goldman Sachs y Morgan Stanley modificaron su status para tener la protección de la Fed.
¿Cuáles son las causas de este desplome financiero de la economía más poderosa del mundo?
El inicio de la crisis estuvo vinculado con el sector inmobiliario. Hipotecas con alto riesgo y elevadas tasas de interés (subprime) fueron convertidas en títulos comerciales vendidos en mercados insuficientemente regulados. Los deudores originales no pudieron pagar y se produjo un efecto dominó que está haciendo caer piezas de todo tamaño. Las consecuencias en el sector real de la economía todavía están por verse en toda su magnitud.
Conceptualmente la respuesta no es difícil. En el mundo real los mercados de competencia pura son raras excepciones. La gran mayoría de los mercados son imperfectos, no solo por problemas de información (y desinformación), sino también porque algunos agentes económicos tienen mayor influencia que otros, con frecuencia se producen carteles y colusiones entre las empresas, prevalecen estructuras monopólicas y oligopólicas y de manera artificial se deforman las expectativas, entre otras cosas.
Cuando esos mercados imperfectos (no competitivos) carecen de la adecuada regulación y supervisión por parte de las entidades públicas, aparece con toda su intensidad lo que se ha dado en llamar “el capitalismo salvaje”.
Surgen burbujas en los mercados, que al cabo de un tiempo siempre revientan, y la especulación encuentra terreno fértil para generar enormes ganancias para unos pocos y grandes pérdidas para la gran mayoría de las personas que pecan de incautas, carecen del conocimiento requerido o son desinformadas.
Esto, en breve, es lo que está sucediendo en Estados Unidos. En palabras de Nouriel Roubini, economista jefe del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca en el gobierno de Clinton: “toda esta crisis fue creada por un grupo de fanáticos acérrimos del libre mercado y de recortar la intervención estatal en la economía. Eran tan fanáticamente ideólogos del laissez faire que no se dieron cuenta de que los mercados financieros sin reglas apropiadas, supervisión y reglamentos son una jungla en la que la codicia conduce a burbujas de créditos y bonos que tarde o temprano estallan y generan pánico”. (http://www.rgemonitor.com/blog/roubini).