Un sorprendente paseo
Foto: Cortesía del Museo del Banco Central de Costa Rica.
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Un sorprendente paseo


La capital de Costa Rica no tiene nada que envidiar de las maravillosas civilizaciones del Jericó palestino, fundado hace más de 10 mil años; tampoco a la antigua Mesopotamia, “cuna de la civilización”, actual República de Irak.
El San José de hoy, 3.700 años más tarde de ser poblado por autóctonos indígenas costarricenses, ofrece a la civilización contemporánea un Centro Histórico por primera vez en la historia nacional.Se trata de “Asentamientos que van marcando su huella en los distintos momentos de la vida de un pueblo, que forman la base en donde se asientan las señas de identidad y su memoria social”, dice la Ley de Patrimonio Histórico de Costa Rica, citado por Andrés Fernández, cronista de San José.
En enero de 2013, la Municipalidad de San José, la Cámara de Hoteles de la capital y otras organizaciones, adoptan un acuerdo, declarándose así  el Centro Histórico de San José, comprendido de norte a sur, de la avenida 7 a la avenida 10; y de este a oeste, de la calle 9 a la calle 12.
Compuesta por una comunidad que de acuerdo con F. Tönies, “cubre todo modo de relación social y formas de organización, que se caracterizan por ligamentos afectivos, por un compromiso moral y por una adhesión común al grupo”.
Se empieza así a gestar nuestra identidad colectiva, con una consciencia y memoria de grupo que la globalización ha hecho desaparecer en parte.
Junto con la declaratoria del Centro Histórico, emerge el “Paseo de los Museos”.  Se trata de un vórtice de emociones que acompaña al Centro Histórico, a través de la historia de la identidad tica que revelan tres museos: el de Jade, el Nacional y el del Banco Central de Costa Rica. La “estructuración social”, esa comunidad conceptualizada por F. Tönies, siempre va a preceder la “estructuración espacial”de la ciudad y de los pueblos. El “paseo”fortalece las raíces socioculturales costarricenses. 
Da lugar al sonido de animales, del agua, del viento, y aparecen mamíferos y reptiles con cuerpos humanos; propios de ritos y celebridades que van desde el nacimiento hasta la muerte, pasando por tradiciones ancestrales de danzas y culto a divinidades.
El museo del Banco Central, bajo la Plaza de la Cultura, expone la “metáfora de sonidos”; el del Jade, los “instrumentos musicales”; y el Museo Nacional tiene como tema la música y ritos en Bahía Garza, sitio arqueológico Rempujo: un cementerio de músicos en el que se descubrieron más de 100 ocarinas, instrumento musical de aire, de más de 1.700 años de antigüedad.
Durante este “Paseo de los Museos”, Candilejas se encontró con Esteban Saborío, 28 años de edad, estudiante, quien confiesa: “Esto es un descubrimiento para mí, no sabía nada de nuestra diversidad cultural y menos de que estos instrumentos antiguos siguen siendo usados por nuestros indígenas actuales. Me siento orgulloso de nuestro patrimonio ahora que lo conozco”.
El recorrido del Centro Histórico es un paseo por la etnohistoria, actividades y ceremonias que se llevaron a cabo con músicos, cantores y bailarines en rituales asociados a la siembra, la cacería, la fertilidad, lo religioso, las guerras, la muerte y la vida.
¿Quién dijo que Costa Rica solo fue un puente entre las culturas del norte y del sur en la era precolombina? Esta hipótesis es desechada hoy, convirtiéndose en una gran enseñanza sobre la identidad costarricense que surge con este Centro Histórico.
Este recorrido enseña lo que es la identidad costarricense, fortalece la cohesión social y la identidad nacional enriqueciendo la memoria colectiva del pueblo entero. Venga y descúbralo.cómo forjaron la Patria, propia y ajena; el canto y sus versos. Preste oídos, abra su alma, y cultive esa cultura heredada por los inmortalizados.

Carmen Juncos y Ricardo Sossa
Editores jefes
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