Iris Zamora

Iris Zamora

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Lunes 4 Mayo, 2015

Un pulso innecesario…

El enojo de los ramonenses por la última ocurrencia del Conavi, como “solución” al problema de la carretera a San Carlos, está creciendo.
Por alguna extraña razón, la carretera San Carlos se construye en tres partes, empezando por el “centro” (¿alguien podría ayudarme a entender esta estrategia de diseño y ejecución?)… sin inicio, y sin final.
Pretende Conavi solucionar el problema desviando “provisionalmente” el tránsito por San Ramón (¡debe ser tan provisional como los puentes “baileys”!). Veamos, la carretera viene desde algún punto de San Carlos a cuatro carriles, con la nueva disposición al llegar a San Ramón, entra a un camino vecinal asfaltado de dos vías. El embudo que se presagia va a ser de tal magnitud que los conductores sentirán que cualquier día es viernes en la tarde, entre La Sabana y cualquier punto de la Capital.
Se estima que alrededor de 7 mil vehículos circularán diariamente la nueva vía. Ese tránsito ingresará a San Ramón, supuestamente controlado. Los vehículos pesados, furgones, camiones, pasarán al frente de centros educativos, de salud, y ciudadelas de altísima densidad poblacional. Las vías de San Ramón están ya colapsadas, súmenle a eso 7 mil vehículos más, que no van a poder controlar las 24 horas del día los 7 días de la semana.
Es evidente que la ruta trazada por Conavi la realizaron desde algún cómodo y ergonómico sillón de algún despacho en San José. No tienen ni la menor idea del recorrido que quieren imponer. Existen serias dificultades en algunos puntos del recorrido para que circulen vehículos de gran tamaño. Excepto que vayan a expropiar para eliminar viviendas y centros comerciales para optimizar la vía.
Si la razón de esta “temporal” medida para no concluir “la punta sur” como llaman al tramo final de 9km que pasa por Naranjo y concluye en la Bernardo Soto, es el tiempo… ¿les alcanzará el dinero para expropiaciones, diseño, ampliación, construcción de las vías ya existentes en San Ramón?
Ese escenario ha provocado que el Consejo Municipal en pleno, organizaciones comunales, y sociales del cantón de San Ramón muestren su oposición a esta ocurrencia.
Quizá crean, como don Pedro Castro, que podrán imponer sus decisiones, y que el pueblo mansamente aceptará las cuentitas de colores que sacan de su chistera. Respetuosamente les sugiero que no se jueguen el chance.
No se trata de que nos opongamos al “progreso” o que creamos que San Ramón es una “República Independiente”, se trata eso sí, de que a esas ciudadanas y ciudadanos se les respete. Se les consulte, se les escuche. Puede ser que existan terrenos, alrededor de la ciudad que sean aptos para un trazado temporal para desviar esa nueva cantidad de tránsito que les urge desembocar en algún punto, que parece no será Naranjo, mientras concluyen el diseño original.
Es bueno abandonar la comodidad de las oficinas lujosas y sentarse a negociar con respeto, dejando la prepotencia, tan propia de algunos llamados técnicos, u ofuscados políticos.

Iris Zamora