Luis Alejandro Álvarez

Luis Alejandro Álvarez

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Miércoles 28 Febrero, 2018

Un sistema jurídico sólido

El estado de derecho en Costa Rica es uno de los más sólidos de la región.

Ninguna de las dos alternativas que disputan la Presidencia de la República será un acabose del sistema.



Si bien los dos candidatos que se ganaron el pase al 1° de abril representan dos cosmovisiones opuestas en temas religiosos y personales, igual se muestran en polos opuestos en cuanto al manejo de temas como el fiscal, reducción del gasto, entre otros.

El sistema de pesos y contrapesos no quedará extinto de ganar alguna de las dos opciones.

Los magistrados de la Corte se mantendrán en su lugar, el sistema judicial se mantiene inalterable.

La composición del Congreso ya quedó sellada al ejercerse el sufragio el pasado 4 de febrero.

Don Fabricio cuenta con 14 diputados, y don Carlos con diez, fracciones segunda y tercera de las siete que conforman el Congreso.

No tienen asegurada una mayoría calificada, de más de 38 votos, que permitiría modificar leyes a su gusto.

Tampoco podrá el vencedor, sea cual sea, proponer y aprobar reformas a la Constitución, o incluso alterar las decisiones del pasado, que hemos tomado como nación, en relación al derecho internacional.

Cualquiera de los dos candidatos estará obligado a acatar las leyes vigentes al 8 de mayo, y de no hacerlo el sistema mismo corregirá cualesquiera actuaciones que contravengan la normativa vigente.

En tiempos recientes fuimos testigos de cómo la Sala Constitucional mediante su pronunciamiento dejó claro que el presidente del Congreso, diputado del partido de Gobierno, Henry Mora, violentó la Constitución Política al aprobar el Presupuesto Nacional para el año 2015; y de una Sala que también anuló el levantamiento del veto por parte del presidente Solís a una ley en que se otorgaba la propiedad de la calle trece bis a un grupo de artesanos, al resolver una acción de inconstitucionalidad.

El sistema ha funcionado, funciona y seguirá funcionando luego del 1° de abril y del 8 de mayo.

No se arrancará con un borrón y cuenta nueva.

Así como no es sano, tal y como hemos dicho en repetidas ocasiones, hoy estar mezclando temas políticos con religión y las preferencias sexuales de las personas, tampoco es sano desacreditar el sistema mismo, anunciando una debacle per se, ya que este funciona y encarrilará a cualquier autoridad que violente el marco legal de las actuaciones que rige a los funcionarios públicos.

Quien gane no recibirá un cheque en blanco.

Ambos grupos que disputan la Presidencia, deben sacar ya la política de las alcobas de los ciudadanos, y de los templos, y enfocarse en los temas que nos urgen.

Ya lo hemos indicado en otras entregas, ambos candidatos deben “conquistar” el voto de una mayoría que nos les apoyó.

A Carlos del PAC se le achaca el desgaste de una administración cuestionada por aparentes actos de corrupción, un lastre que arrastra; mientras que a Fabricio del PRN se le achaca falta de preparación, la carencia de un grupo preparado para gobernar, y un discurso discriminatorio, a pesar de presentarse como el candidato de las manos limpias.

Ninguno de los dos puede dar por sentado que con las propuestas que presentaron en la parte inicial de esta campaña, los electores “tienen” que votar por él, para que no quede el otro.

El tiempo apremia, y los ciudadanos deberán escoger alguna de las dos opciones.

Pero conservemos la calma, ya que si de algo podemos vanagloriarnos los costarricenses, es de que tenemos un sistema jurídico sólido.