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Miércoles, 19 de diciembre de 2018



EDITORIAL


Un hábito mortal

| Sábado 18 octubre, 2008



Un hábito mortal


Pareciera que aunque Costa Rica firmó el Convenio Marco para el Control del Tabaco, los costarricenses no han asumido su obligación de acatar las restricciones que ello conlleva relacionadas con los lugares en donde la gente puede fumar, si lo desea, y en donde no puede hacerlo.
Desde luego que acatar las nuevas normativas contra el fumado, a pesar de ser este un producto que mata a la mitad de sus consumidores, significa sacrificar cosas.
El tabaquismo es actualmente la primera causa prevenible de enfermedad y provoca la muerte prematura de casi 5 millones de personas al año. Razones de sobra para saber que se debe hacer lo necesario para adoptar esas nuevas normativas tendientes a proteger a la población.
No solo a los fumadores se les protege al definir espacios en los cuales está prohibido fumar, sino a los no fumadores que de este modo no se ven obligados a aspirar el humo de los cigarrillos. Algo que pone en peligro sus vidas contra su voluntad.
La lucha contra el fumado en Costa Rica debería ser apoyada por todos a pesar de los sacrificios, personales, empresariales o de cualquier tipo que esto implique. Acatar las normativas en ese sentido contribuirá no solo a evitar el grave daño a la salud que el fumado provoca sino a una cultura de mayor respeto al prójimo.
En el respeto a los demás, la consideración por su salud es esencial. Si una persona quiere mantener un hábito que le llevará a enfermarse puede hacerlo, pero no puede condenar a los demás a lo mismo.
Una nota de LA REPUBLICA del miércoles anterior señala que 500 millones de seres humanos morirán en los próximos 22 años por causas ligadas al tabaco. Y detalla también que ¢250 millones es el costo total por día de los cigarrillos consumidos en el país, en donde los fumadores destinan un 10% del salario mínimo a la compra de cigarrillos.
Sin duda, aunque Costa Rica tiene como plazo para poner en vigencia las nuevas reglas en relación con el fumado hasta 2011, todo lo que pueda hacerse para acortar tiempos y provocar el cambio de cultura en los costarricenses será ganancia en salud y ahorro tanto para los consumidores como para el sistema hospitalario que debe enfrentar la atención de las víctimas del tabaco.