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Viernes, 16 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Un gran paso en un camino largo y complicado

Miguel Angel Rodríguez [email protected] | Lunes 11 junio, 2018


Un gran paso en un camino largo y complicado

La señora ministra de Hacienda, doña Rocío Aguilar, dio un paso grande e importante en la dirección correcta al presentar, en la Asamblea Legislativa, su programa para contener el gasto público y así enfrentar el déficit.

Por mucho rato dejamos que el problema se hiciera muy grande.

El déficit fiscal ha venido creciendo aceleradamente desde 2009. No se tomaron a tiempo las medidas de restricción del gasto, aumento de ingresos y mejora en la administración pública que se debieron ejecutar desde hace mucho tiempo para revertir esa tendencia. Al revés, para el presupuesto de 2015 se aceleró el crecimiento del gasto a pesar de las claras advertencias que hicieron al gobierno de entonces, incluso diputados de su propio partido.

Hoy las medidas necesarias son fuertes y dolorosas. Pero, como lo sabemos por la propia experiencia nacional de inicios de los años 80, es mucho más costoso no realizar el ajuste. Especialmente para las familias más pobres.

Para evitar aumentar los impuestos —y a la vez poder cumplir en mejor manera con las obligaciones principales del gobierno en infraestructura, servicios sociales, seguridad ciudadana, educación y salud— en el programa de gobierno de mi campaña presidencial propuse abrir los monopolios públicos a la competencia (telecomunicaciones, electricidad y seguros); vender el Banco de Costa Rica, BICSA, el INS sin monopolio y la Fábrica de Licores y utilizar intensamente concesiones para la construcción de las obras públicas. Cuando con engaño se causó una oposición pública que cerró el camino de la apertura de monopolios y las ventas, seguimos con el proceso de las concesiones (Aeropuerto Juan Santamaría, Autopista Castro Madriz, Puerto de Caldera, Cárcel de Pococí, Autopista a San Ramón y estudios para las carreteras a Limón y Cartago) y presentamos la propuesta tributaria que pedimos elaborar a los exministros de Hacienda y que es el origen de las que desde entonces se han venido discutiendo.

No se aprobó el ajuste tributario, y más bien —después de la contención del gasto en el gobierno del presidente Pacheco— su crecimiento se aceleró muchísimo a partir de 2009 creando la difícil situación actual.

Ya no se trata de repartir culpas, sino de solucionar el grave problema.

¿Cuál es el tamaño del ajuste requerido?

El gobierno habla de un 3%. Si el objetivo es que no siga creciendo la deuda pública en relación al PIB, el tamaño del ajuste es mayor. El FMI y don Thelmo Vargas señalan que se requeriría un 4,5%. Eso sería así, si con el ajuste no se disminuye la tasa de interés que el gobierno debe pagar y no aumenta la tasa de crecimiento de la producción. Pero ambas cosas deberían suceder. Si se da un incremento de 0,5 puntos porcentuales en el crecimiento y de 100 puntos base en la tasa de interés, el ajuste podría ser de alrededor de un 3,6%.

Muchos hemos aplaudido la conformación del gobierno nacional del Bicentenario y la presentación honesta, conocedora del problema y realista que hizo la Sra. Ministra de Hacienda. Aun cuando la propuesta no es total como lo señaló la Ministra, es necesaria y muy significativa.

Pero para que se cumpla con ella y se pueda completar el ajuste en los siguientes cuatro años queda mucho trabajo por hacer.

Al Ejecutivo le falta ejecutar algunas de las acciones administrativas anunciadas por doña Rocío. También le falta el Proyecto de Ley de Empleo Público y las propuestas de cambio en el diseño institucional ofrecidas para 2019 y 2020.

A los diputados —que ya aprobaron una vía rápida para aprobar la conversión del impuesto de ventas a IVA y las reformas al impuesto de renta— les falta incorporar el capítulo de eliminación de destinos específicos, limitación de los pluses y autorizaciones requeridas por Hacienda para algunas de las medidas de contención de gasto en el Ejecutivo y para su extensión a los entes descentralizados. También les falta tramitar en dos legislaturas la regla fiscal constitucional, que hace 30 años propuse como Garantías Económicas.

Es un gran primer paso. Pero falta un camino largo y difícil.