Macarena Barahona

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Martes 13 Enero, 2009

Cantera
Un deseo

Macarena Barahona

Mi ausencia de este espacio, se debe a un viaje y a una necesidad de reencuentro con mucha lentitud y paz hacia mi vida, la de mis seres queridos y el lugar donde habito.
Porque uno de los más hondos deseos que pudiera tener para compartir, es que no hubiera países, sin, mi sueño infantil, que se levantaran las ficticias fronteras que fueron construidas para dividir pueblos, posesionar riquezas y declarar las guerras.
Donde cada ser humano fuera en su libertad, soberano de sus pasos y responsable de su tierra. Donde los migrantes no existirían y los ejércitos tampoco. El trasiego de comida sería el intercambio de semillas, especies, inventos y medicinas, en los libres caminos de un planeta poblado por seres que lo aman.
Si sueño una mejor especie humana, porque cuán dura es la realidad, para un palestino, para un afgano, para un iraquí, donde sus tierras son codiciadas militarmente por los dueños de países poderosos solo por sus riquezas energéticas y por el afán de dominio tan radical de los israelitas.
No me gustaría ser palestina, ser afgana, africana o indígena talamanqueña, pues tampoco… los olvidados, los cuidadores de valores peligrosos.
Tan cerca y tan lejos vivimos de la riqueza y la miseria compartidas.
Un año triste que se inicia, lleno de guerras y miserias… un año que deseo a mis lectores que la solidaridad toque nuestro embalaje ciudadano y demos campo al vecino, al del al lado, al que esté en dificultades, que miremos nuestros líderes políticos, religiosos y económicos con más dureza, más desconfianza, porque en el mundo todos están dejando de creer al hipócrita que defiende el mercado como a Dios, y a los dioses que protegen a los ricos.
Que las cosas son más simples para el desheredado, porque su libertad es más poderosa.
Creyendo aún en los sueños les deseo un mejor año para todos.