Trocha olvidada
La trocha fronteriza pasó de convertirse en el proyecto estrella del Gobierno a ser un camino olvidado y estancado, este año se realizaron trabajos de mitigación. Marco Monge/ La República
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Apelaciones retrasan adjudicación de diseños de la vía

Trocha olvidada

Mitigar daño ambiental y colocar puentes son las únicas obras realizadas este año

Retomar la construcción de la trocha fronteriza fue el objetivo olvidado del Gobierno durante este año, incluso en la última licitación para adjudicar el diseño de la ruta no participó ninguna empresa.

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Mientras la Vía 1856 se deteriora con el paso del tiempo y la acción de las lluvias, los vecinos de la zona norte necesitan con urgencia mejoras en esta carretera marginal.
Tres años después de su construcción, la trocha pasó de ser el proyecto estrella del Gobierno para hacer frente al conflicto con Nicaragua, a convertirse en una ruta olvidada de bajo perfil.
Diseñar la trocha y construir los nuevos tramos con las mejoras necesarias es la alternativa que permitiría a la zona norte tener una ruta transitable a lo largo de la frontera.
Para lograrlo se necesita superar varios trámites y pasos que actualmente están estancados por diferentes razones.
Una parte de los diseños de la trocha fue frenada por la Contraloría debido a cuestionamientos hacia la empresa Cacisa que ganó la adjudicación, sin embargo existe un proceso administrativo que busca aclarar este contrato.
Los otros diseños necesarios para seguir con la construcción de la vía no fueron adjudicados ya que ninguna empresa participó en el concurso.
La ruta 1856 necesita inversión y mejoras, la obra final que se entregó hace un año tiene serias deficiencias de infraestructura.
Se requieren nuevos puentes para sustituir los pasos provisionales que se colocaron, también urgen trabajos para garantizar el tránsito de vehículos en algunos tramos donde las condiciones dificultan el paso.
Contar con una ruta transitable en las condiciones básicas es una necesidad de los vecinos de la zona norte y de los policías que vigilan este lugar.
Actualmente, se colocan algunos puentes de madera a lo largo de la vía para sustituir los contenedores y los pasos improvisados que dejaron algunas empresas en esta trocha.
Los trabajos más recientes que se desarrollan en la frontera norte a lo largo de la ruta son de mitigación ambiental y buscan reparar el daño ocasionado por la construcción de la carretera.
Más allá de una ruta en mal estado que necesita una urgente reparación, está en juego la credibilidad del Gobierno que fue cuestionado por la asignación de ¢23 mil millones del Fondo Nacional de Emergencias para construir este camino.
El objetivo de la ruta era permitir a los oficiales de la Fuerza Pública desplazarse a lo largo de la frontera con mayor agilidad en medio del conflicto con Nicaragua, además, pretendía mejorar la calidad de vida de los vecinos de la zona.
Casi tres años después de que iniciara la obra, la trocha fronteriza se convirtió en el proyecto estrella del Gobierno, que se estancó.
Luego de las denuncias por supuestos actos de corrupción en la fase de contratación y en los pagos a la empresas que participaron en los trabajos, la ruta pasó a ser un tema denso.
Fue entonces cuando los hundimientos en la General Cañas y la Circunvalación, además del puente de la Platina y la crisis vial se convirtieron en la cortina de humo perfecta para dejar en el olvido la trocha.
En año electoral, es poco lo que se puede hacer, las alternativas no parecen cercanas para que la ruta sea reactivada.
Destinar poco más de ¢16 mil millones para las nuevas obras no parece ser suficiente, este dinero tiene casi un año de estar disponible para nuevos trabajos que no arrancan por apelaciones a los contratos, o bien, por falta de nuevas empresas que quieran terminar este polémico camino.

Manuel Avendaño
[email protected]
@mavendanoLR

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