María Luisa Avila

Enviar
Jueves 13 Junio, 2013

Es absolutamente falso lo dicho por Óscar Aguilar Bulgarelli. Nunca durante mi gestión como Ministra de Salud recibí denuncia alguna al respecto (tráfico de órganos humanos en Costa Rica)


Tricotomía

En el programa radial del 29 de mayo “Cómo es qué es” Oscar Aguilar Bulgarelli (OAB), sin realizar ninguna investigación, más allá de lo que malinterpretó de su ligera lectura de un artículo de un periódico extranjero, me acusó de “haber recibido denuncias del tráfico de órganos humanos en Costa Rica, de haber ocultado la denuncia y haberle echado tierra”.
Es absolutamente falso lo dicho por OAB, nunca durante mi gestión como Ministra de Salud recibí denuncia alguna al respecto. OAB, empleó en mi contra la “falacia de la afirmación gratuita”, tan común en aquellos ámbitos donde el falaz no cree que será refutado con dureza.
Protejo y defiendo con gran celo mi nombre y mis actuaciones públicas y privadas, así que le solicité una disculpa y una aclaración en su programa. Le envié las evidencias proporcionadas por la Dirección de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Salud.
El 11 de junio, 14 días después de que mi honorabilidad fue pisoteada por OAB, recibí la satisfacción de una disculpa y una aclaración. Satisfacción a medias, porque el daño ya fue hecho. Es vergonzoso, inconcebible y lamentable que una persona tenga un micrófono abierto y pueda decir lo que le venga en gana, sin antes tener la ética personal y profesional de investigar si lo que dice es cierto o no.
Parece ser que en nuestro país sobran los “difamadores de micrófono”, que descargan sus traumas ideológicos sin ton ni son. La mejor manera de contrarrestarlos es enfrentándolos, no permitiendo este tipo de cobarde agresión.
Cuando acepté el honroso cargo de Ministra de Salud, no me imaginaba que iba tener que estarme defendiendo a cada momento, aun años después de haber dejado el cargo.
No me cansaré de defenderme ante injustas calumnias y llevar mi defensa a todos los extremos. Se lo debo a mi familia que me formó con los valores suficientes para ser una persona de honor, a las personas que confían y creen en mí, a las familias de mis pacientes que depositan en mis manos los más preciados tesoros: sus hijos, a mis colegas; a los residentes, internos y estudiantes a mi cargo, porque siempre procuro enseñarles algo más que medicina.
Nunca sería capaz de quedarme callada ante una denuncia tan grave como el tráfico de órganos.
OAB se equivocó, si creyó que soy una mujer pasiva, conformista, silenciosa, que no lo iba a enfrentar, que se iba a quedar callada. Se equivocó si creyó que iba a dejar pasar sus ofensivas y denigrantes palabras en mi contra. ¡No, OAB, nunca encubriría una situación tan seria! Ya lo decía Camus “La mentira nunca es inocente”. Y sin duda OAB no lo es.

María Luisa Ávila