María Luisa Avila

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Jueves 11 Abril, 2013

La ONU aprobó el histórico Tratado para regular el comercio de armas. Este gran logro para la comunidad internacional surgió aquí, en Costa Rica


Tricotomía

Hace unos días la ONU aprobó el histórico Tratado para regular el comercio de armas, con el abrumador apoyo de 153 naciones, la abstención de 23 y el voto en contra de Siria, Corea del Norte e Irán. ?
Este gran logro para la comunidad internacional surgió aquí, en Costa Rica, este pequeño territorio en el que se encuentra el corazón más grande de la humanidad; el del pueblo costarricense.
Nuestra vocación por la paz es un gran distintivo de la vida nacional, mientras otras naciones derramaban su sangre en luchas internas nuestros abuelos supieron ponerse de acuerdo y, en las pocas veces que se levantaron las armas, se repelió al invasor (como en 1856) o se dio paso a un mejor país, como en 1949 cuando unilateralmente y frente al asombro de los pueblos abolimos el ejército.


Y fuimos diferentes. Mientras Centroamérica se desangraba bajo el patrocinio de las potencias de la guerra fría, nosotros continuamos confiando en nuestra institucionalidad, eligiendo en las urnas y respetando la voz del pueblo.
Pero no fuimos indiferentes. En los años 80, esta desarmada nación desplegó la “artillería” académica y moral que derrotó a la Unión Soviética y Estados Unidos en el campo diplomático, indicando un nuevo sendero, el mejor camino, construyendo la paz y restaurando la democracia en la región, por eso al país se le distinguió con el Premio Nobel de La Paz en 1987, recibido por el artífice del proceso: don Óscar Arias Sánchez.
En todo el mundo se habla otra vez de esta potencia moral, amante de la Paz, que convenció a las naciones en regular el comercio de armas para beneficio de poblaciones civiles que hoy están en manos de gobiernos dictatoriales y genocidas.
Otra vez, con humildad y pasión, Costa Rica le ha dado un gran aporte a la humanidad, tal vez el más grande de nuestra historia. Somos diferentes a esas naciones que adversan el respeto por la persona humana y a las que se abstuvieron en silencio. ¡Somos Costa Rica!
Gracias al Dr. Óscar Arias por continuar la ruta del pacifismo costarricense y construirlo como el gran estandarte internacional. Gracias por darnos ese honor. Gracias por convencer por ese noble ideal que será un gran legado a la humanidad, que ya forma parte de la historia, de nuestro presente y será celebrado por décadas por las siguientes generaciones más allá de nuestras fronteras.?


María Luisa Ávila