Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Jueves 3 Marzo, 2016

Tratar de conquistar el mundo

Quienes activamente están pendientes de la realidad nacional e internacional, forman criterio propio del que se puedan derivar aportes positivos, que de ser “escuchados”, le significarían a cualquier país, un cúmulo interesante de conocimiento y propuestas para generar valor.
Un ejercicio interesante que bien podría servir para una investigación a un medio de comunicación nacional, a un partido político o para un proyecto de graduación formal, es tomar por ejemplo las columnas de opinión de los tres medios de comunicación más serios del país, para los últimos 14 años (al menos tres gobiernos y medio), extraer las propuestas públicas que se hayan transmitido por esa vía e indagar cuáles han sido implementadas con generación de valor agregado y, en qué áreas, el Gobierno sigue en deuda con la sociedad, a pesar que se les han canalizado ideas de implementación.


De la propuesta de investigación que planteé en el párrafo anterior, mi hipótesis nula es que se habrá traducido en resultados positivos para el país, un porcentaje no significativo de las sugerencias de los columnistas de opinión post-cambio a este nuevo siglo. 
A razón de encontrar oportunidades de mejora internas y externas a nuestra realidad inmediata, podríamos conversar horas ideando planes para “tratar de conquistar el mundo”, aunque eso venda menos que las críticas directas y “nadie” les preste atención… De ahí que hoy dedico mi columna a aplaudir acciones que sí marcan la diferencia.
Cual mejor ejemplo para un año bisiesto, esas cosas que a veces pareciera que ocurren cada cuatro años, el pasado 29 de febrero llegué a un restaurante cerca de las nueve de la noche, hora en que cerraba el lugar ese día… A las 9 p.m. se acercó un muchacho con atenta simpatía a preguntarme si todo estaba bien, si se me ofrecía un postrecito, y así pude ver que lo hacía en cada una de las mesas con clientes. Sin decir explícitamente que ya iban a cerrar, sutilmente “alertaba” que estábamos sobre la hora de cierre, sin que uno “resintiera” que lo estaban “echando” del lugar y en su lugar, agradeciera la sonrisa y buen tono del muchacho.
Me acerqué para agradecerle su atención y me dijo algo así como gracias, pero estamos para servirle, lo hacemos con mucho gusto, yo soy “Xxxx” (mencionando la marca del restaurante). Si ya estaba asombrada con su actitud, me terminó de dejar “boquiabierta”… Estimables lectores, nuestro país necesita más gente como Víctor Aguilar.
Víctor Aguilar no es un colaborador cualquiera, de un restaurante cualquiera. Víctor Aguilar es un colaborador que decidió valorar su trabajo; que decidió mostrarse orgulloso de la marca que representa; que le toma sentido a la palabra “cliente” y comprende que el cliente lo menos que “necesita”/quiere es salir a la calle y recibir atención deficiente por productos y servicios que no son gratis. ¿A cuántos factores de estrés nos enfrentamos cada día? Víctor Aguilar es una solución y no un problema a nuestra ya abrumadora “rutina” de estrés.
¿Cuál es mi sugerencia de hoy para la empresa privada? Si está “tratando de conquistar el mundo” asegúrese de tener muchos “Víctor Aguilar” en su empresa.

Alejandra Esquivel