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Tranquilo, su maleta le avisará

¿Cansado de empujones, filas y esperas en la cinta transportadora que trae su maleta tras un vuelo? Un invento puede cambiar las cosas
Jerusalén
EFE

Cansado e incómodo tras horas de vuelo, el exhausto pasajero tiene todavía una última prueba: esperar la maleta de pie frente a la cinta transportadora; pero un nuevo invento israelí pretende poner fin a esta odisea.
La situación puede ser una fuente inagotable de tensión y confusiones en los aeropuertos por el apelotonamiento ante el carrusel de equipajes, los anuncios erróneos de cinta de recogida y la similitud entre maletas.
Por ello, Zvi Kanor, empleado de American Express Travel de Tel Aviv, decidió crear con el inventor Yoav Ben-David un mecanismo “pequeño y atractivo” que anunciase al viajero la aparición de su maleta en la cinta transportadora.
El ingenio, bautizado “Easy-2-Pick” (Fácil de recoger, en inglés), consiste en dos artefactos con células foto-eléctricas: un receptor en forma de llavero y un emisor que se une a la maleta e imita las tarjetas cuadrangulares con los datos personales del pasajero.
Cuando el equipaje se acerca a unos 15 metros del receptor, este suena, vibra y se ilumina para indicar el fin de la espera, sin empujones ni riesgos de equivocación.
El ingenio incluye dos emisores para otras maletas.
Kanor y Ben-David tuvieron que crear un algoritmo especial para que el emisor active solo sus correspondientes receptores, de forma que la sala de recogida de equipajes no se convierta en una sinfonía de pitidos y luces en el caso de que el invento se popularice.
Además, la frecuencia de emisión se mantiene en niveles bajos para evitar interferencias con los sistemas de seguridad de los aeropuertos.
Los promotores del invento solo han querido hasta ahora comercializar unos miles de unidades en el aeropuerto Ben Gurion de Tel Aviv para ver la respuesta inicial de los consumidores.
Convencidos de su potencial, quieren aumentar su distribución a partir de este otoño.
De momento, el artefacto está a disposición del público por unos $34.
La tecnología que emplea podría dar respuesta a otros problemas cotidianos, como la vigilancia parental de sus hijos pequeños en playas y centros comerciales o la de ancianos por el personal de residencias geriátricas, cree Kanor.

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