Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 27 Enero, 2012


Trampa contra usted


El primer paso en Costa Rica hacia una mayor decencia democrática es, sin titubeos, una verdadera limpieza de trampas en el proceso de financiamiento de la campaña presidencial.
Si existen graves cuestionamientos sobre la manera en que los partidos políticos obtienen recursos, estas dudas deben ser urgentemente aclaradas de cara a los ciudadanos, en lugar de esconder la cabeza como el avestruz o tratar de desligarse de las responsabilidades.
Una nación democrática no puede dejar una peligrosa tela de duda en los mecanismos que utilizan los partidos con el fin de obtener dinero para pagar sus operaciones.
Por mucho tiempo se ha debatido la necesidad de una reforma electoral, que limite la posibilidad de financiar las campañas únicamente a costarricenses.
Dicha restricción supuestamente se aprobó en el último cambio al Código Electoral, sin embargo con conocimiento de que el portillo quedó abierto, mediante la figura de la venta de bonos, donde las sociedades también pueden participar en el fondeo de la contienda. Con esta figura cualquier extranjero puede contribuir.
Hoy la ciudadanía es testigo de graves sospechas sobre algunas de estas agrupaciones, los cuales disponen de representantes en distintos centros de poder.
Una nueva ley electoral solo puede ser tramitada por el Congreso, y requeriría un elevadísimo nivel de conciencia de los diputados para que finalmente se cierren los portillos a los flujos inescrupulosos que hoy ensucian la pureza del mandato del pueblo en las urnas.
Sin embargo, si queremos un mejor país, una sociedad de mayor altura ética y moral, el ejemplo de compromiso hacia la honestidad debe proceder del primer poder democrático.
Asimismo, la propia Presidenta debería desmarcarse exhortando a la Asamblea a debatir y aprobar lo antes posible las reformas necesarias para limpiar la cara a nuestra fiesta electoral.
Por supuesto, sería mucho esperar que los comités de ética de los partidos políticos apliquen sus principios de integridad.
Considero que no son necesarios más escándalos ni elementos para resaltar que a Costa Rica le urge una intachable legislación electoral, ojalá esta vez sí sea hecha con la mano en la conciencia.

Luis Alberto Muñoz