El complejo escenario internacional y una posible política monetaria local menos restrictiva de la actual define el panorama económico de Costa Rica para lo que resta del 2026.
Ese fue parte del diagnóstico que se presentó el pasado martes durante el Desayuno Ejecutivo de La República, patrocinado por Banco General, Prival, Acobo y VG Consultores, en donde se analizó lo sucedido en el primer cuatrimestre del año, y todo el 2025, con presentación de Rodrigo Cubero, como keynote del evento.
Un colón que no cederá fácilmente
El tipo de cambio fue el eje central del análisis. Cubero explicó que, si bien podría darse una leve depreciación del colón en el horizonte de proyección —sin elevarse por encima de los 500 colones por dólares hasta final de año—, no se anticipa que sea significativa.
Las razones son estructurales: las empresas de zona franca continúan colonizando divisas para pagar salarios y cargas sociales locales, generando un superávit sostenido en el mercado cambiario. A ello se suma la depreciación internacional del dólar y la preferencia del Central por mantener el tipo de cambio bajo, así como sostener una inflación negativa muy lejana del rango meta.
Entre los factores que podrían empujar al alza el dólar se encuentran el encarecimiento de materias primas por el conflicto en Irán, menores flujos de recursos externos al Gobierno y un posible impacto de los aranceles de Trump sobre las exportaciones costarricenses —particularmente los dispositivos médicos, que actualmente mantienen una exención para productos agrícolas, pero enfrentan riesgo de un arancel de hasta 100% sobre su categoría, como lo ha indicado el mandatario estadounidense.
Una política monetaria que quedó rezagada
Cubero fue crítico con la postura del Banco Central: la inflación ha caído a territorio negativo —fenómeno que se ha intensificado desde finales del año pasado— mientras la inflación subyacente sigue pegada a cero, muy por debajo de la meta de 4% a 2%. Según el economista, esto evidencia que la TPM se ha mantenido más restrictiva de lo necesario.
Una reducción más decidida de tasas estimularía el consumo, la inversión y la demanda de dólares, aliviando además la presión apreciadora sobre el colón.
Las tasas de mercado muestran una tendencia lenta a la baja, pero el crédito al sector privado crece a un ritmo insuficiente. Mientras tanto, los efectos negativos de la inflación negativa ya son visibles: encarecimiento real de las deudas, menor creación de empleo y reducción de márgenes empresariales.
Una economía de dos velocidades
El crecimiento económico refleja una profunda brecha entre el sector exportador —liderado por las zonas francas— y la economía doméstica. En los últimos seis años, el PIB de zonas francas podría decirse que se duplicó, mientras que el del resto del país apenas creció un 15%, por eso baja también el pago de tributos.
El turismo acusa también la pérdida de competitividad: las llegadas al aeropuerto Juan Santamaría se han desacelerado, mientras otros destinos regionales ganan participación de mercado.
El foro: entre riesgos y oportunidades
Al cierre del evento, Cubero fue acompañado en un foro por Vidal Villalobos, analista económico de Prival, y Jaime Rivera, vicepresidente de la junta directiva de Banco General. El debate amplió las perspectivas sobre un escenario que, aunque incierto, también ofrece oportunidades: energías renovables, centros de datos, servicios con inteligencia artificial, logística y turismo de bienestar figuran entre los sectores con mayor potencial en el entorno actual.
El consenso general fue claro: Costa Rica enfrenta un entorno externo más complejo que en años anteriores, pero cuenta con fundamentos macroeconómicos sólidos —estabilidad cambiaria relativa, deuda soberana con calificación en mejora y regla fiscal vigente— para navegar la turbulencia, siempre que las decisiones de política interna acompañen.
La recomendación central para el inversionista fue: “Diversifique sus inversiones, cuide su posición en la moneda en la que tiene sus ingresos y asesórese con grupos financieros calificados, regulados y que le generen confianza”.