Tertulia entre mangos
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El poner apodos es un arte que se confunde con el de otros grupos de esta subcultura. “Me apodaron igual que a mi padre, ‘Tapón’, pero mi descendencia, de acuerdo con su estatura, recibe otros sobrenombres como: corcho, tapilla, tachuela”, relata un hombre sin titubeos.

En el Parque Central de Alajuela no es común llamar a la gente por su nombre. El “Chino Ruiz” y “Tapón” son un emblema de este sitio en el que las acciones individuales encuentran sentido en la vida cotidiana.

En el siglo XIX fue una plaza comercial utilizada para vender desde productos agrícolas  hasta cuero de tigres. Hoy es un lugar donde se encuentran jugadores permanentes de tablero ubicados al frente de la Catedral; coperos en cada esquina, limpiabotas en las aceras, políticos, religiosos y hasta “Shakira”, un travesti quien muestra orgulloso su feminismo al desfilar y bailar meneando los siete collares que cuelgan de su cuello a cambio de una moneda.

Además de un espacio para socializar, el parque es un lugar de memoria histórica. Siguiendo la tradición oral,“Chino” y “Tapón” transmiten una reminiscencia de su infancia, cuando por 50 céntimos de colón, “asistíamos al cine a ver películas de Tarzán, y, a la salida, nos encaramábamos en los árboles de mango intentando las proezas del héroe de la selva”. “No era ni chita”, murmura “Chino” señalando con entreabierta sonrisa a su amigo.

Recuerdan  la balacera que se armó en 1969 para liberar a uno de los fundadores del Frente Sandinista de Liberación Nacional, Carlos Fonseca. “Fui su custodio. Había sido capturado bajo el cargo de terrorismo en una casa de Alajuela y fue encarcelado acá, detrás del antiguo Cuartel. Allí se hizo un intento de liberación.

De nada les sirvió, porque los capturaron en Tibás”, dice “Chino”.

Al este del parque se asienta el poder religioso, la Catedral; al sur el cine “Milagro”, centro de recreación, hoy sustituido por las “trasnacionales de comida y supermercados, consumismo” –comenta el historiador Antonio Vargas-; en el suroeste se ubicaba el antiguo Instituto de Alajuela, al oeste la Municipalidad, poder político; al norte estaba el aparato represivo del Estado: Cuartel y la Cárcel de Alajuela, los que hoy forman el Museo Nacional Juan Santa María, símbolo de un triunfo cultural sobre las armas.

El parque lleva el nombre del general dictador quien diera el “más célebre de todos los golpes militares habidos en el país”, en abril de 1870, cuando Tomás Guardia tomase por asalto el Cuartel de Artillería de San José, hoy Mercado Central; de acuerdo con Obregón (1951) y Rodríguez (1991), “traicionando” a quienes originaron el “plan primordial”, dice Cleto González Víquez, citado por Obregón.

Sin embargo, culto a la personalidad, en su honor se levanta una estatua elaborada por el escultor Edgar Zúñiga, ubicada contiguo al antiguo Cuartel.

Diagonal a la Catedral, en 1928, se construye un templo metodista, revelando el espíritu liberal que ha caracterizado a los alajuelenses, pues si bien la libertad de culto existe en el país desde época del primer Presidente, Dr. Castro Madriz, las iglesias de distinta confesión a lacatólica se edificaban lejos del centro de la ciudad.

Hoy, bajo la metálica mirada del gigante Tomás Guardia, con un ángulo de 90 grados sobre el icónico parque como quien aún sigue ostentando el poder absoluto; usted observará una serie de interacciones humanas cobijadas bajo la sombra de enormes árboles de mango, entre los cuales saltan ardillas, hay grupos de hombres llamados “palomas muertas, por su incapacidad de procrear”, bromea “Tapón”; jugadores y los

“Comisionistas”, quienes prestan dinero y hasta le venden lotes en la luna, dice “Chino” quien hoy no está solo. Lo acompaña su esposa.

A ella le preguntamos, “¿siempre viene con él?”. Levantando los labios hacia “Tapón” responde: “No, solo hoy porque se confesó, y no quiero que lo tienten estos diablos”. Risas.

Carmen Juncos y Ricardo Sossa
Redactores y Editores Jefes

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Fuentes:
Obregón, Rafael. “Conflictos Militares Políticos de Costa Rica”. 1951. / Rodríguez, Eugenio. “Biografía de
Costa Rica”. 1991. / Schutz, Alfred. The problem of Social Reality. 1967.
Crédito fotos Ricardo Sossa y Shutterstock


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