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Abel Pacheco, ex presidente de la República, estimó que la siguiente administración deberá tener un minucioso control de las finanzas
“Tengo miedo por el gobierno que viene”
• Ex mandatario asegura que en materia de infraestructura el próximo o la próxima gobernante debe enfocarse en la supervisión y reparación de los puentes del país

Carlos J. Mora
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A pesar de haberse alejado de la política por haber quedado “acoquinado y atarantado” cuando dejó la Presidencia, Abel Pacheco, presidente de la República de 2002 a 2006, no le suelta el pulso al estado del país.
En una entrevista con LA REPÚBLICA, el ex mandatario comentó sus apreciaciones sobre el estado de Costa Rica y cuáles deberían ser desde su perspectiva las acciones en varios campos, todo —como siempre— con el buen ánimo y sentido del humor que lo caracterizan.

Don Abel, después de casi cuatro años de haber dejado la Presidencia, ¿cuál es su percepción del estado del país?
Creo que en vista de la crisis, Costa Rica se ha mantenido estable. Yo con toda la modestia del caso creo que tengo que ver con eso porque traté y logré en cierto punto poner en orden las finanzas del país y dejarlo con “platita”. Este gobierno ha manejado bien la economía.

El pasado miércoles se inauguró la carretera a Caldera, la cual usted dejó financiada y lista solo para ejecutar, ¿cómo percibió su inauguración después de ese esfuerzo?
Muy satisfecho, mucha gente me llamó y me felicitó porque hicimos un gran esfuerzo; porque además de esta carretera dejamos 22 proyectos listos y financiados solo para proceder.

¿Cuál cree que es el reto del próximo gobierno en materia de infraestructura?
Los puentes, hay que brindar seguridad a los costarricenses; eso es una tarea a la que se le debe prestar atención, determinar su estado y reparar o construir nuevas estructuras donde sea necesario. No podemos permitir que pase otra desgracia.

Usted como oriundo del Caribe del país, ¿qué piensa de la concesión de los puertos de Limón?
Creo que hay que modernizar Limón, pero hacerlo con la palangana, a la tica.

¿Es decir, usted cree que se debe poner a competir a Japdeva con el concesionario del nuevo puerto?
A la actual Japdeva no, porque es un desastre, pero sí a una Japdeva nueva y renovada, más responsable.

La última encuesta de CID Gallup para LA REPÚBLICA señaló que cuando usted dejó el poder la seguridad no era la principal preocupación de los ticos, y que mientras en 2006 en el 30% de los hogares ticos alguien había sido víctima de asalto, hoy es un 40%…
No había tanta inseguridad como hoy, porque don Rogelio Ramos manejó el Ministerio de Seguridad de manera fenomenal y señorial.
Creo que debe haber una reestructuración del sistema policial, judicial y penal del país, pero no por cuatro años sino como una política de Estado.

Usted le dejó a Óscar Arias llenas las arcas del Estado, ¿cómo cree que Arias le dejará la situación a su sucesor o sucesora?
Yo tengo miedo por el gobierno que viene. Nosotros dejamos las arcas llenas, pero el país se está endeudando, el próximo presidente o presidenta va a tener un Congreso muy duro y con una situación económica mundial apenas recuperándose y sin plata la cosa va a estar dura.
Deberán tener mucho cuidado, manejar los recursos con cautela y sin despilfarro.

La reforma fiscal que usted impulsó en su gobierno está ya archivada en el Congreso, Arias, a pesar de que sus promesas de campaña eran promover una reforma fiscal, no lo hizo, ¿hay que plantearla en 2010?
Si es necesaria, totalmente.

¿La política monetaria, hacia dónde tiene que dirigirse?
Yo creo en las bandas, pero veo con horror los intentos de dolarización.

Usted tuvo que lidiar con un Congreso fraccionado, ¿qué recomendación le daría a quien ocupe la Presidencia para lograr una buena relación con la Asamblea Legislativa?
Primero, mucha paciencia y el diálogo, va a ser fundamental, si no todo se le va a frenar y nada le va a avanzar. Hay que dejar de lado las actitudes prepotentes.

¿Cómo ha visto la campaña electoral, a nivel de propuestas, debates e ideas?
Yo he estado muy retirado, salí del gobierno acoquinado y atarantado por esos cuatro años de tanta lucha, entonces me he metido mucho a trabajar en la finca y en el hospital psiquiátrico otra vez.
Lo que he percibido es que ha estado muy aburrida, hasta me da pereza ver los debates.
Además, me parece que solo se han enfocado en publicidad para llamar la atención y eso es absurdo, la política debe ser un proceso educativo para el pueblo, hoy no veo diferencias entre ellos y no se sabe hacia dónde van los tiros. Yo en mi campaña fui muy claro en el mensaje.

Don Abel, con toda franqueza, ¿qué piensa del menos malo?
(silencio) Bueno, sinceramente no la entiendo. Si lo que querían decir es que era el más bueno, ¿para qué tanta vuelta?
Si lo que querían era llamar la atención, sí lo lograron; pero no creo que por ese camino les vaya muy bien.
Si uno sale chingo en el Parque Central, obvio que llama la atención, pero va a quedar muy mal.

¿Qué futuro le ve a la USC en estos comicios?
No veo que sean muy esperanzadores sus resultados. En este país hay muchos socialcristianos. Yo soy socialcristiano y seguidor de Calderón; pero de Calderón Guardia, que quede muy claro.
Creo que el movimiento socialcristiano va a salir adelante, pero con gente nueva, ya es hora de que se vaya la vieja guardia y les dé campo a los jóvenes.

¿Lo han llamado a unirse a la campaña?
Sí, me llamaron, como también llamaron a don Rodolfo Méndez y a don Luis Manuel Chacón; conversamos y les dimos propuestas pensando en Costa Rica, pero la gente comprenderá que a la edad mía pensar en reelección estaría muy mal (risas).

¿Y se lo han pedido don Abel?
Claro, no ha faltado quien me lo diga.

¿Y usted qué les dice?
Yo les digo que sí, que con muchísimo gusto, que dentro de unos cinco periodos para estar ya más maduro (risas).

Hace unos meses usted decía que “el duende de la escritura” no había vuelto (en alusión al último libro que quiere escribir), ¿ya regresó?
Es curioso, a veces viene y me da chispazos. Yo creo que lo que asustó al duende y por eso salió corriendo fue que me dijeron que escribiera mis memorias políticas.

¿Pero qué tiene eso de malo don Abel, para que el duende saliera corriendo?
Es que si lo hago voy a decir la verdad, y si digo la verdad me puedo llevar uno o dos balazos, entonces mejor machete estate en tu vaina.
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