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Tarjeta busca mejorar seguridad de transacciones

Redacción La República [email protected] | Martes 14 octubre, 2008



Bancos y comercios requerirían cambiar sistemas
Tarjeta busca mejorar seguridad de transacciones

• Dispositivo multiuso serviría como cédula de identidad, tarjeta de crédito y firma digital

Israel Aragón
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Una tarjeta, en apariencia igual a cualquier otra, podrá reunir muchas de las funciones que realizan los documentos que suelen engordar las billeteras, como la cédula de identidad, la tarjeta de crédito y la de débito.
Además, se podrá usar también como dispositivo para utilizar la firma digital, una vez que este proyecto funcione en el país.
Por esta razón se le presentará hoy al Banco Central, encargado junto con el Ministerio de Ciencia y Tecnología (Micit) de poner en práctica la firma digital en el país.
Se trata de una tarjeta inteligente que además de poseer una banda magnética, como las que actualmente utilizan las de crédito, tiene un generador de claves y un chip con la información básica de una persona.
Para utilizarlo es necesario contar con un lector de chip en la computadora, donde se introduce la tarjeta, y un dispositivo que ingresa en el puerto USB (donde se conectan las llaves maya).
La tarjeta permite identificar al usuario y que el dispositivo USB sea el que le corresponde a esa persona, a la vez que genera un número que funciona como el de la tarjeta de crédito para realizar cualquier compra por Internet, con la diferencia de que el número cambia para cada transacción.
“Es una tarjeta que aunque es igual a cualquier otra tiene una batería por dentro para que cada vez que se apriete el botón (que tiene en una esquina) genere un número para hacer la transacción que se desee”, dijo Eduardo Cestone, gerente de la división de tarjetas de inteligentes de Inteligensa.
Esa clave dinámica deberá ser acompañada de un PIN, como el que se usa en cualquier cajero automático.
El sistema se empezó a instalar en la región latinoamericana en países como México, Brasil, Colombia y Venezuela. “Si se evitan las trabas burocráticas, en un país se puede poner a funcionar en tres o seis meses; si no, puede tardarse más de un año”, afirmó Cestone.
Por aspectos como la comodidad para transportarla y la seguridad “los países están pensando en ofrecer todo el “kit” (tarjeta, USB y lector del chip) a las personas, de manera que se facilite la generalización de su uso”, agregó.
“Empresas como Visa y MasterCard están pidiendo en los diferentes países que se migre de la banda magnética al chip y en algunos, como Colombia, ya dieron plazos para que se dé esta migración”, dijo Vanesa Gómez, de Continex, empresa que trabajará en la asesoría del uso de los dispositivos.
La migración a este tipo de dispositivos motivará a que los comercios cambien sus lectores de tarjetas, especialmente aquellos que atiendan a turistas, “pues los extranjeros que provengan de esos países tendrás sus tarjetas con chip”, consideró Gómez.