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Producir con eficiencia, sin deteriorar el ambiente ni rebajar salarios, sino haciendo la producción y las exportaciones más competitivas para garantizar el acceso a los mercados externos, figuran entre las tareas pendientes

Tareas del nuevo Gobierno

El gobierno que triunfe en las elecciones tiene ante sí una tarea que se puede resumir en una simple frase, pero implica complejas decisiones: cómo reactivar la economía, sin poner en peligro la estabilidad.
Es un hecho, a pesar de los desajustes fiscales, que ha enfrentado el país durante muchos años, la prudente política monetaria, cambiaria y crediticia del Banco Central ha logrado mantener la estabilidad económica. Esto resulta sumamente positivo porque ha alejado al país de la posibilidad de caer en crisis. Sin embargo, la estabilización ha tenido sus costos. La principal causa de desajuste de nuestra economía ha sido la enorme diferencia entre los gastos e ingresos del sector público, es decir, el déficit fiscal.
Para conciliar la responsabilidad fiscal y la estabilidad con el crecimiento, está la necesidad de hacer más eficiente a la administración pública, lo cual redundará en la contracción del gasto corriente. Esto, sin embargo, difícilmente tendría un impacto fiscal a corto plazo.
Nuestra economía no puede crecer inflándole la demanda interna. Países como China o Brasil pueden apoyarse en la demanda interna, pero un país pequeño como el nuestro tiene que hacerlo insertándose en la economía mundial.
Producir a costos más bajos, sin deteriorar el ambiente o pagando salarios más bajos, sino haciendo la producción y las exportaciones más competitivas, para garantizar el acceso a los mercados externos, figuran entre las tareas pendientes.
El actual Gobierno, aunque de manera un tanto errática y sin demostrar una verdadera visión de futuro, ha tomado hasta ahora una serie de medidas de importancia en el sentido de la reforma estructural, que a mediano y largo plazo darían resultados positivos. Han demostrado además, una decisión estabilizadora. Pero no basta con esto. Al contrario, si no se produce crecimiento, todo este esfuerzo puede verse neutralizado, incluso con serios problemas sociales.
Por eso proponemos un examen profundo del repertorio de medidas posibles, y de una aplicación que no sea producto de simples urgencias, o reacción ante hechos incontrolables, sino que se asienten en un adecuado plan de reactivación responsable sólida y estable y que jamás descuide el imperativo de mantener e incluso mejorar la estabilidad.
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