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Talento que abre puertas
Carlos Muñoz firma con Red Bull y sigue en ascenso vertiginoso



Luis Rojas
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Es cierto que la vida puede cambiarlo a uno, cuando está montado en una ola; si no que lo diga Carlos Muñoz, un joven que a sus 17 años poco a poco se está convirtiendo en uno de los surfistas con mayor proyección en Latinoamérica.
Su reciente firma con Red Bull le garantiza a este joven de Esterillos, proyectarse aún más en el surf internacional y por ello ya se alista para participar en nueve fechas de un Tour Sub 21 en Estados Unidos; ahora todo es éxito, pero no siempre fue así…
“Es cierto, yo alguna vez anduve por ahí buscando oportunidades y no las había tanto, pero gracias a Dios siempre sobraron manos amigas en Esterillos y Jacó que me impulsaron. Todo es como una cadena; esforzarse al máximo, obtener resultados, ganar patrocinadores…”.
Carlos ama el surf y sueña con ser profesional en este deporte, pero no descuida sus estudios; cursa el décimo año de colegio y apunta a su futuro con inteligente cautela. “Me veo en el futuro metido de lleno en el circuito profesional pero también hay otra parte de la vida, esa que da el estudio; si uno lleva las dos cosas de la mano, tendrá más oportunidades en la vida”. Aunque, cosa extraña, no vislumbra una futura carrera profesional para él; “quizá arquitectura o ingeniería, no sé, el tiempo dirá”.
En lo que no se ve este surfista, quizá por su juventud, es metido en la industria del surf; ni enseñando ni como empresario. “Lo mío es más lo deportivo, no sé enseñar, aunque a veces lo hago con niños; yo una vez fui niño y buscaba ayuda en los surfistas experimentados; ahora le toca a uno”.
Al preguntársele cuáles son los “Carlos Muñoz” que él ve en las playas, intentando convertirse en grandes surfistas respondió que “Noemar, de Pavones, y Leo Calvo, de Barranca; en ellos me veo yo, hace unos pocos años”.
Por cierto, aprovechamos la oportunidad de preguntarle a Muñoz sobre su reciente estadía en Hawái, en una de las mejores olas del mundo. Por ahí vimos sus fotos en las gigantescas olas, y también uno que otro revolcón.
“Sí es cierto; esa ola es más emoción, más adrenalina, pero más peligro; no es muy hondo y abajo hay piedra; pegué la cara, me di en el pómulo y la oreja, pero apenas tocadito; la ciencia es tranquilizarse, dejarse llevar y salir en el momento adecuado, si no uno se hunde; muchos han muerto ahí”.
Con el apoyo incondicional de su madre María del Carmen Herrera y de su padrastro Edgar Madrigal, “Cali”, a quien todos conocen como un chico a quien su humildad le ha abierto muchas puertas en la vida, sigue de cara al triunfo.
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